Ceremonia de matrimonio católico.


15 Jan
15Jan


Admonición.

Mirad, hermanos, que celebráis el sacramento del Matrimonio, que es para la conservación del género humano necesario, y á todos, si no tienen algún impedimento, les es concedido. Fue instituido por nuestro Dios en el paraíso terrenal, y santificado con la real presencia de Cristo Redentor nuestro. Es uno de los siete sacramentos de la Iglesia, en la significación grande, y en la virtud y dignidad no pequeño. Da gracias a los que le contraen con pura conciencia, con la cuál sobrepujan las dificultades y pesadumbres a que están sujetos por todo el curso de la vida. Y para que cumplan con el oficio de casados cristianos y satisfagan a la obligación que han tomado a su cargo, habéis de considerar diligentemente el fin a que habéis de enderezar todas las obras de la vida. Porque lo primero, este sacramento se instituyó para tener sucesión, y que procuréis dejar herederos, no tanto de vuestros bienes, cuanto de vuestra fe, religión y virtud; y para que os ayudéis el uno al otro a llevar las incomodidades de la vida y flaqueza de la vejez.  Ordenad, pues, así la vida, que os seáis descanso y alivio el uno al otro, cortando de antemano todas las ocasiones de disgusto y molestias. Finalmente, el Matrimonio fue concedido a los hombres para que huyesen de la fornicación, teniendo el marido su mujer, y la mujer su varón. Por lo cuál os habéis de guardar mucho de no abusar del santo matrimonio, trocando la concesión de la flaqueza en solo deleite, no apeteciéndole fuera de los fines del Matrimonio, pues así lo pide la fe que el uno al otro os habéis dado. Porque celebrado el Matrimonio (como dice el Apóstol), ni el varón ni la mujer tienen señorío sobre su cuerpo. Y así antiguamente los adúlteros eran castigados  con severísimas penas, y ahora lo serán de Dios, que es el vengador de los agravios y desacatos que se hacen a la pureza de los sacramentos. Pide la dignidad de éste, que significa la unión de Cristo con la Iglesia, que os améis el uno al otro como Cristo amó a la Iglesia. Vos, varón, compadecéos de vuestra mujer, como de vaso más flaco: compañera os daremos, y no sierva. Así Adán, nuestro primer padre, a Eva formada de su lado, en argumento de esto la llamó compañera. Os ocuparéis en ejercicios honestos, para sentar vuestra casa y familia, así para conservar vuestro patrimonio, como para huir del ocio, que es la fuente y raíz de todos los males. Vos, esposa,  habéis de estar sujeta a vuestro marido en todo: despreciaréis el demasiado y superfluo ornato del cuerpo en comparación de la hermosura de la virtud: con gran diligencia habéis de guardar la hacienda: no saldréis de casa, si la necesidad no os llevare, y esto con licencia de vuestro marido: sed como vergel cerrado, fuente sellada por la virtud de la castidad. A nadie (después de Dios) ha de amar más ni estimar más la mujer que a su marido, ni el marido más que a su mujer. Y así en todas las cosas, que no contradicen a la piedad cristiana, se procuren agradar. La mujer obedezca y obsequie a su marido; el marido por tener paz, muchas veces pierda de su derecho y autoridad. Sobre todo, pensad como habéis de dar cuentas a Dios de vuestra vida, de la de vuestros hijos y de toda la familia. Tened el uno y el otro gran cuidado de enseñar a los de vuestra casa el temor de Dios. Sed vosotros santos y toda vuestra casa, pues es santo nuestro Dios y Señor; el cual os acreciente con gran sucesión, y después del curso de esta vida os de la eterna felicidad: él que con el Padre y con el Espíritu Santo vive y reina en los siglos de los siglos. Amén. 

Yo os requiero y mando, que si os sentís tener algún impedimento, por donde este matrimonio no pueda, ni deba ser contraído, ni ser firme y legítimo: conviene a saber, si hay entre vosotros impedimento de consanguinidad, o afinidad, o espiritual parentesco, o de pública honestidad; si está ligado alguno de vosotros con voto de castidad, o religión, o con matrimonio con otra persona; finalmente, si hay entre vosotros algún otro impedimento, que luego claramente lo manifestéis. Lo mismo mando a los que están presentes. Segunda y tercera vez, que si sabéis algún impedimento, lo manifestéis libremente. 

Señora N. ¿queréis al señor N. por vuestro legítimo esposo y marido por palabras de presente, como lo manda la santa, católica y apostólica Iglesia romana?

R. Sí quiero.

¿Os otorgáis por su esposa y mujer?

R.  Sí me otorgo.

¿Recibísle por vuestro esposo y marido? 

R.  Sí lo recibo.

Señor N. ¿queréis a la señora N. por vuestra legítima esposa y mujer por palabras de presente, como lo manda la santa, católica y apostólica Iglesia romana?

R. Sí quiero.

¿Os otorgáis por su esposo y marido?

R.  Sí me otorgo.

¿Recibísla por vuestra esposa y mujer? 

R.  Sí la recibo.

Ego vos in matrimónio conjúgo, In nómine Patris, et Fílii, et Spíritus Sancti. Y yo, de parte de Dios todopoderoso y de los bienaventurados Apóstoles San Pedro y San Pablo y de la Santa Madre Iglesia, os desposo, y este sacramento entre vosotros confirmo, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Bendición de las arras.

V. Nuestra ayuda está en el nombre del Señor.

R. Que hizo el cielo y la tierra.

V. Bendito sea el nombre del Señor.

R. Desde ahora y para siempre.

V. Señor escucha mi oración.

R. Y llegue a Ti mi clamor.

V. El Señor sea con vosotros.

R. Y con tu espíritu.

Ben dice, Señor, estas arras, que hoy entrega este tu siervo como bendijiste a Abraham con Sara, a Isaac con Rebecca, a Jacob con Raquel: derrama sobre ellos la gracia de tu salud, la abundancia de bienes y la constancia de las obras; florezcan como la rosa plantada en Jericó, y teman a Nuestro Señor Jesucristo, y adoren a Dios trino y uno, cuyo reino e imperio permanecen sin fin por los siglos de los siglos. R. Amén.

Señor, Dios omnipotente, que, como modelo de santo matrimonio, ordenaste que, por medio de las Arras de Abraham, se desposase Isaac con Rebeca, para que, con la oblación, se multiplicase el número de sus hijos; imploramos tu omnipotencia, para que, ante la oblación de las arras que este tu siervo quiere ofrecer a su esposa, acudas con tu santificación, y les bendigas, propicio a ellos y a sus ofrendas, para que, protegidos con tu bendición, y unidos mutuamente con el lazo de amor, puedan servirte felizmente con tus fieles por toda la eternidad. Por Cristo Nuestro Señor. R. Amén.

Bendición de los anillos

Bendice, Señor, estos anillos, que bendecimos en tu nombre, para que, los que los lleven, perseveren en tu voluntad, y vivan, envejezcan y se multipliquen en tu amor por largos años. Por Cristo Nuestro Señor. R. Amén.

Creador y conservador del género humano, dador de la gracia espiritual,  y también de la salud eterna: envía Señor, tu bendición sobre estos anillos, para que, en virtud de la celestial defensa, aproveche para la vida eterna al que caminare marcado con este signo de fidelidad. Por Cristo Nuestro Señor. R. Amén.

La bendición del Padre omnipotente, y del Hijo, y del EspírituSanto descienda y permanezca sobre estos anillos y sobre estas arras. R. Amén.

El sacerdote asperja después los anillos, las arras y tomando uno de los anillos dice:

Bendice, Señor, este anillo, para que su figura custodie la pureza. 

Y lo introduce en el cuarto dedo de la mano derecha del esposo, diciendo:


En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

El sacerdote toma el segundo anillo y se lo entrega al esposo, para que se lo ponga a su esposa en el cuarto dedo de la mano derecha diciendo:

V. Esposa, este anillo te doy en señal de matrimonio.

R. Yo lo recibo.

V. Esposa, estas arras te doy en señal de matrimonio.

R. Yo las recibo.

Manda, Señor, a tu poder: confirma, oh Dios, esto que has realizado en nosotros. Los reyes te ofrecerán presentes en tu santo templo, que está en Jerusalén. Reprime la reunión de gentes armadas, la multitud de toros con los becerros de los pueblos: para que todos se sometan con sus piezas de plata. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Kyrie, eléison.

Christe, eleison.

Kyrie, eléison.

Pater noster…

V. Et ne nos indúcas in tentationem.

R. Sed líbera nos a malo.

V. Salvos fac servos tuos.

R. Deus meus, spérantes in te.

V. Dómine, exáudi oratiónem meam. 

R. Et clamor meus ad te véniat.

V. Dóminus vobiscum.

R. Et cum spíritu tuo.

¡Oh Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob! Bendice a estos esposos, y siembra en sus mentes la semilla de la vida: para que, todo lo que conocieren ser grato a tu Majestad, lo practiquen con obras. Por Cristo Nuestro Señor. R. Amén.

Salmo CXXVII

Bienaventurados todos los que temen al Señor: los que andan en sus caminos. Cuando comieres del trabajo de tus manos: bienaventurado serás y te irá bien. Tu mujer será como una vid cargada de frutos: a los lados de tu casa. Tus hijos, como retoños de olivo: en torno de tu mesa. Así será bendecido el hombre: que teme al Señor. Bendígate el Señor desde Sión: para que veas los bienes de Jerusalén todos los días de tu vida. Para que veas los hijos de tus hijos y la paz sobre Israel. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

Kyrie, eléison.

Christe, eleison.

Kyrie, eléison.

Pater noster…

V. Et ne nos indúcas in tentationem.

R. Sed líbera nos a malo.


V. Dómine, exáudi oratiónem meam. 

R. Et clamor meus ad te véniat.

V. Dóminus vobiscum.

R. Et cum spíritu tuo.

Bendiga Dios las palabras de vuestra boca. Amén. Ate vuestro corazón con el lazo perpetuo de un sincero amor. Amén. Florezcáis en abundancia de bienes, fructifiquéis castamente en hijos, gocéis perennemente con los amigos. Amén. Deos el Señor perennes dones, los cuales se extiendan también dichosamente a vuestros parientes y amigos, y nos de a todos las eternas alegrías. Amén.

Bendigaos el Señor de la celeste gloria, rey de todos los Santos. Amén. Y deos la dulzura de su amor, y el disfrutar de la felicidad de esta vida.  Amén. Y, después de daros también la alegría de los hijos, os lleve, tras largos años de vida, a la celeste mansión. El, Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.



Santa Misa

Sacer: In nómine Patris et Fílii, et Spíritus Sancti. Amen. 

S: Introíbo ad altáreDei. 

Fieles: Ad Deum qui lætíficat juventútem meam.

S: Júdica me, Deus, et discérne causam meam de gente non sancta: ab hómine iníquo, et dolóso érue me.

F: Quia tu es, Deus, fortitúdo mea: quare me repulísti, et quare tristis incédo, dum afflígit me inimícus?

S: Emítte lucem tuam, et veritátem tuam: ipsa me dedúxerunt, et adduxérunt in montem sanctum tuum, et in tabernacula tua.

F: Et introíbo ad altáre Dei: ad Deum qui lætíficat juventútem meam. 

S: Confitebor tibi in cíthara, Deus, Deus meus: quare tristis es, ánima mea, et quare contúrbas me?

F: Spera in Deo, quóniam adhuc confitébor illi: salutáre vultus mei, et Deus meus.

S: Gloria Patri, et Filio, et Spiritui Sancto.

F: Sicut erat in principio, et nunc, et semper: et in sæcula sæculorum. Amen.

S: Introíbo ad altáre Dei.

F: Ad Deum qui lætíficat juventútem meam.

S: Adjutórium nostrum in nómine Dómini.

F: Qui fecit cœlum et terram.

S: Confiteor Deo omnipoténti, etc.

F: Misereátur tui omnípotens Deus, et, dimíssis peccátis tuis, perdúcat te ad vitam ætérnam. Amen.

F: Confiteor Deo omnípotenti, beátæ Maríæ semper Vírgini, beáto Michaéli archángelo, beáto Joánni Baptístæ, sanctis apóstolis Petro et Paulo, ómnibus sanctis, et tibi, pater: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere: mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa. Ídeo precor beátam Maríam semper Virginem, beátum Michaélem archángelum, beátum Joánnem Baptístam, sanctos apóstolos Petrum et Paulum, omnes sanctos, et te, pater, oráre pro me ad Dóminum Deum nostrum. Amén.

S: Misereatur vestri omnípotens Deus, et dimíssis peccátis vestris, perdúcat vos ad vitam ætérnam. Amen.

S: Indulgéntiam, absolutiónem, et remissiónem peccatórum nostrórum tribuat nobis omnípotens et miséricors Dóminus. Amen.

S: Deus, tu convérsus vivificábis nos. 

F: Et plebs tua lætábitur in te. 

S: Osténde nobis, Dómine, misericórdiam tuam. 

F: Et salutáre tuum da nobis. 

S: Dómine, exáudi oratiónem meam. 

F: Et clamor meus ad te véniat. 

S: Dóminus vobíscum. 

F: Et cum spíritu tuo. 

Introito, Tobías 7, 15; 8, 19. Salmo 127, 1.

El Dios de Israel os junte y Él sea con vosotros, que se ha apiadado de los dos hijos únicos (Tobías y Sara); y ahora, Señor, haz que ellos te bendigan más y más. Salmo:  Dichosos todos los que temen al Señor; los que andan en sus caminos. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. El Dios de Israel os junte y Él sea con vosotros, que se ha apiadado de los dos hijos únicos (Tobías y Sara); y ahora, Señor, haz que ellos te bendigan más y más. 

S:  Kyrie, eléison. 

F: Kyrie, eléison

S:  Kyrie, eléison. 

F: Christe, eléison. 

S: Christe, eléison. 

F: Christe, eléison. 

S: Kyrie, eléison. 

F: Kyrie, eléison. 

S: Kyrie, eléison. 

Glória in excélsis Deo. Et in terra pax homínibus bonæ voluntátis. Laudámus te. Benedícimus te. Adorámus te. Glorificámus te. Grátias ágimus tibi propter magnam glóriam tuam. Dómine Deus, Rex coeléstis, Deus Pater omnípotens. Dómine Fíli unigénite, Jesu Christe. Dómine Deus, Agnus Dei, Fílius Patris. Qui tollis peccáta mundi, miserere nobis. Qui tollis peccáta mundi, súscipe deprecatiónem nostram.          Qui sedes ad déxteram Patris, miserére nobis. Dei, Fílius Patris. Qui tollis peccáta mundi, miserere nobis. Qui tollis peccáta mundi, súscipe deprecatiónem nostram.Qui sedes ad déxteram Patris, miserére nobis. Quóniam tu solus Sanctus. Tu solus Dóminus. Tu solus Altíssimus, Jesu Christe. Cum Sancto Spíritu in glória Dei Patris. Amén.

S: Dóminus vobíscum.

F: Et cum spíritu tuo.

Oremos

Óyenos, Oh Dios todo poderoso y misericodioso, para que el rito realizado por nuestro ministerio reciba con tu bendición su cabal cumplimiento. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén.


Epístola, Epístola de San Pablo a los Efesios 5, 22.

Hermanos: las casadas estén sujetas a sus maridos, como al Señor, porque el hombre es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, que es su cuerpo, del cual Él mismo es Salvador. De donde, así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así las mujeres lo han de estar a sus maridos en todo. Vosotros maridos, amad a vuestras esposas, como Cristo amó a su Iglesia, y se sacrificó por ella, a fin de hacerla compoarecer ante Sí gloriosa, sin mácula, ni arruga, ni cosa semejante, sino santa e inmaculada. Así también los maridos deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. Quien ama a su esposa, a sí mismo se ama. Y nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como lo hace Cristo con su Iglesia; porque nosotros somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por eso (dijo a Adán): ‘Dejará el hombre a su padre y a su madre, y se juntará con su mujer, y serán los dos una sola carne’ Sacramento grande es éste; más yo hablo con respecto a Cristo y a la Iglesia. Cada uno, ame a su mujer como a sí mismo, y la mujer respete a su marido. F: Deo gratias.

Gradual, Salmo 127, 3.

Tu esposa será como vid generosa en el interior de tu casa. Tus hijos como renuevos de olivo en rededor de tu mesa.

Aleluya, Salmo 19, 3.

Aleluya, aleluya. Envíe el señor su auxilio desde su Santuario, y desde Sión os proteja. Aleluya.


S: Dóminus vobíscum.

F: Et cum spíritu tuo.

Sequéntia sancti ✚ Evangélii secúndum Mateum 19, 3.

F: Glória tibi, Dómine.

En aquel tiempo, llegáronse a Jesús los fariseos para tentarle, y le dijeron: ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? Y Jesús les contestó: ¿No habéis leído que el Creador, al principio, hizo al hombre y a la mujer, y que dijo: ‘Por esta causa dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá con su mujer, y no harán los dos sino una sola carne’? Así, ya no son dos, sino una sola carne. Luego lo que Dios ha unido, el hombre no lo separe. F: Laus tibi, Christe.

S: Dóminus vobíscum.

F: Et cum spíritu tuo.

Ofertorio, Salmo 30, 15.  

En Ti, Señor, esperé; dije yo: Tú eres mi Dios, en tus manos están mis días.


S: Oráte, fratres…

F: Suscípiat Dóminus sacrifícium de mánibus tuis ad laudem et glóriam nóminis sui, ad utilitátem quoque nostram, totiúsque Ecclésiæ suæ sanctæ.

Santifica, Señor, los dones ofrecidos, y límpianos las manchas de nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo.

S: Per ómnia sécula sæculórum.

F: Amen.

S: Dóminus vobíscum.

F: Et cum spíritu tuo.

S: Sursum corda.

F: Habémus ad Dóminum.

S: Grátias agámus Dómino Deo nostro.

F: Dignum et justum est.


¡Sancto, Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos! Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. ¡Hosanna en las alturas ✚ ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosana en las alturas!.

S: Per ómnia sécula sæculórum.

F: Amen.

S: Orémus: Praecéptis salutáribus móniti, et divína institutióne formáti, audémus dícere: 

Pater Noster, qui es in caelis: Sanctificétur nomen tuum: Advéniat regnum tuum: Fiat volúntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidiánum da nobis hódie: Et dimítte nobis débita nostra,  sicut et nos dimittímus debitóribus nostris. Et ne nos indúcas in tentatiónem.        F: Sed libera nos a malo.


Bendición nupcial

Señor, recibe propicio nuestras súplicas, y asiste benigno con tu gracia a este sacramento, que instituíste para la propagación del género humano; y haz que conserven con tu auxilio la gracia del sacramento con que los has unido. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén. 

Oh Dios, que con el poder de tu virtud criaste todo de la nada y que hecho ya el universo, estableciste para el hombre, formado a imagen de Dios, la ayuda inseparable de la mujer, sacando al cuerpo femenino del cuerpo del varón, y enseñando que lo que en adelante se uniese, en virtud de tu institución, no fuese lícito separarlo jamás.  Oh Dios, que has consagrado el matrimonio por medio de un misterio tan excelente, presentando la alianza nupcial como una figura de la unión sagrada de Cristo con la Iglesia. Oh Dios, por quien la mujer se une al varón, y sobre quien toda la sociedad estriba: dale la bendición, que ha sido la única de que jamás fue privado el género humano, ni por la pena del pecado original, ni por la sentencia del diluvio universal; mira bondadoso a esta tu sierva, que debiendo unirse a su marido, implora la gracia de tu protección; haz que su yugo sea yugo de amor y de paz; haz que casta y fiel se case en Jesucristo; que siempre siga el ejemplo de las mujeres santas; que sea amable con su marido, como Raquel; prudente, como Rebeca; sincera y fiel en su matrimonio, como Sara. Haz, Señor, que el autor de la prevaricación nada suyo encuentre en ella; que permanezca siempre unida a la fe y a los mandamientos; que unida solamente a su marido, huya de toda unión ilícita; fortalezca su debilidad con la severidad de su conducta; sea grave en su continente, venerable en el pudor, instruida en la doctrina; sea fecunda en hijos; pura e inocente en sus costumbres; y llegue al descanso de los bienaventurados y al reino celestial; y que, por fin, ambos consortes vean los hijos de sus hijos hasta la tercera y cuarta generación, y lleguen a una deseada ancianidad. Por el mismo Señor Nuestro Jesucristo. F: Amén.

S: Per ómnia sécula aeculórum.

F: Amen.

S: Pax Dómini sit semper vobíscum

F: Et cum spíritu tuo.


S: Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi.

F: miserére nobis.

S: Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi.

F: miserére nobis.

S: Agnus Dei, qui tollis peccáta mundi.

F: dona nobis pacem.


S: Ecce agnus Dei, ecce qui tollit peccáta mundi. 

F: Dómine, non sum dignus, ut intres sub tectum meum: sed tantum dic verbo, et sanábitur ánima mea. (tres veces)



Comunión, Salmo 127, 4.

Así será bendecido el hombre que teme al señor, y veas los hijos de tus hijos; paz sobre Israel.


S: Dóminus vobíscum.

F: Et cum spíritu tuo.

Poscomunión

Te rogamos, oh Dios omnipotente, sigas favoreciendo con tu gracia lo que has instituido por tu providencia; para que conserves en larga paz a los que has unido con un legítimo vínculo. Por nuestro Señor Jesucristo. F: Amén. 

S: Dóminus vobíscum.

F: Et cum spíritu tuo.

S: Ite Missa est.

F: Deo grátias.

El Dios de Abrahán, el dios de Isaac y el Dios de Jacob sea con vosotros, y Él os colme de bendiciones; para que véais los hijos de vuestros hijos, hasta la tercera y cuarta generación, y después tengáis sin fin la vida eterna, con el auxilio de Nuestro Señor Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu santo, vive y reina, dios, por todos los siglos de los siglos. F: Amén. 

Bendición y último Evangelio.

Ya que habéis recibido las bendiciones según la costumbre de la Santa Madre Iglesia, lo que os amonesto es que os guardéis lealtad el uno al otro, y en tiempo de oración y mayormente de ayunos y festividades, tengáis castidad. El marido ame a su mujer y la mujer al marido; y que permanezcáis en el temor de Dios. 

Compañero os doy, y no una esclava. Amadla como Cristo ama a su Iglesia.








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