La fecundidad del sacerdote en la tribulación de cada día.


01 Mar
01Mar


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Petición.- Jesús mío amoroso, dadme luz para conocer la necesidad de seguiros por el camino de la cruz, y fuerzas para no caer en impaciencias ni quejas. 


Considera venerable sacerdote, que mientras vivas en este valle de lágrimas y tierra de miseria, tienes que llevar la cruz de la adversidad y tribulación: 'Congenita sunt dolor et vita, illaeque consenescit vitae.' San Antonio. 

Si llevas tu cruz de buena gana, por amor y a imitación de Cristo, ella te guiará y te llevará al cielo; pero si la llevas de mala gana y por fuerza, te precipitará en el infierno.  

¿Qué otra cosa te pide Jesús, sino que tomes la cruz y le sigas? Si quieres seguirle sin cruz, no serías digno de Él. Las tribulaciones, persecuciones y cruz, fueron las compañeras inseparables de nuestro divino Redentor, ¿y pretendes tú ser su discípulo, y aún su ministro, sin querer sufrir de buen grado y con alegría las adversidades de tu vida? 

No basta mortificarse a su gusto, es preciso mortificarse al gusto de Dios, sufriendo con paciencia las adversidades, persecuciones y desprecios que El se digne enviarte. 

Si buscas a Dios, venerable sacerdote, busca la cruz: tan solo en ella le encontrarás. Si huyes de la cruz, te alejas de Dios, permite que las tribulaciones y adversidades permitidas por la Divina Providencia purifiquen tu alma, como el fuego al oro; pero si las padeces de mala gana y quejándote, te convertirían en ceniza, como el fuego a la paja.

Considera venerable sacerdote, que las adversidades y tribulaciones que Dios te envía, son verdadera señal de que eres un amado y elegido; la cruz del sacerdote esta grabada en lo más profundo de su alma sacerdotal, pero recuerda que no estas sólo, implora la gracia ante el sagrario, suplicando la fecundidad de tu vida sacerdotal en la inmolación de tu vida: 'Venite ad me omnes qui laboratis et oneratis: et Ego reficiam vos' Matth. XI, 28. 




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.








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