Recomendaciones del Abate H. Dubois para nuestras oraciones.


30 Dec
30Dec


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




1º No multipliquemos demasiado nuestras oraciones vocales.

2º Hagamos una preparación especial antes de las oraciones vocales. Puesto que sabemos que las distracciones son en ellas más frecuentes que en las otras, debemos comprender que la preparación piadosa de nuestro espíritu y de nuestro corazón es doblemente necesaria. ¡Cuantas oraciones vocales son inútiles por falta de preparación!

3º Impongámonos la obligación severa de rezar con calma. Un Pater Noster y un Ave María, rezados así, valen infinitamente más que un cuarto de hora de oraciones rezadas con inconveniente volubilidad. Corrijamos, corrijamos este defecto y tomemos por ley pronunciar lentamente y con pausa, gustando con el corazón lo que decimos y tomando tiempo para extraer el jugo de devoción que se pueda.

4º Si hacemos oración en compañía, en casa o en la Iglesia, observemos muy  fielmente la piadosa lentitud de que acabamos de hablar.

5º Velemos sobre nuestro interior y sobre nuestro exterior con particular cuidado, para librarnos de las distracciones que nos ataquen. Interrumpanos un momento nuestra oración para elevar nuestro corazón a Dios.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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