A mis hermanos sacerdotes #Meitaciones


Es grande el peligro que corre el sacerdote si, arrastrado por un afecto menos ordenado, se entrega con excesivo ardor a obras exteriores, aunque loables de su ministerio, descuidando la santificación de su propia alma.

La fecundidad del sacerdote en la tribulación de cada día.

Las tribulaciones, persecuciones y cruz, fueron las compañeras inseparables de nuestro divino Redentor, ¿y pretendes tú ser su discípulo, y aún su ministro, sin querer sufrir de buen grado y con alegría las adversidades de tu vida?

Más información