¿A quién amas con todas las fuerzas de tu corazón?


26 Dec
26Dec


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Queridos hermanos, el martirio de San Esteban nos muestra claramente los dos amores descritos por San Agustín en la Ciudad de Dios, que subsisten en el mundo presente, ambos luchan por sus intereses: el amor de Dios y el amor del hombre, siendo imposible la unión de los dos amores en el mismo nivel, compaginar las tinieblas con la luz, porque siempre será en detrimento de la salud espiritual de las almas: 

Consideraciones 

1º Dos amores definen la vida del hombre.

2º San Esteban es un testimonio del amor a Dios Nuestro Señor.

3º El mundo reclama tolerancia, perso es intolerante.

4º Busca el amor que te haga feliz.



1º Dos amores definen la vida del hombre.

"Dos amores construyeron dos ciudades: el amor propio hasta el desprecio a Dios hizo la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de si mismo, la ciudad del cielo. La una se glorifica a sí misma, la otra se glorifica en el Señor. Una busca la gloria que viene de los hombres (Jn 5,44), la otra tiene su gloria en Dios, testigo de su conciencia. Una, hinchada de vana gloria, levanta la cabeza, la otra dice a su Dios: «Tú eres mi gloria, me haces salir vencedor...» (cf Sal 3,4). En una, los príncipes son dominados por la pasión de dominar sobre los hombres y sobre las naciones conquistadas, en la otra todos son servidores del prójimo en la caridad, los jefes velando por el bien de sus subordinados y éstos obedeciéndoles. La primera, en la persona de los poderosos, se admira de su propia fuerza, la otra dice a su Dios: «Te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.» (Sal 17,2) En la primera, los sabios llevan una vida mundana, no buscando más que las satisfacciones del cuerpo o del espíritu o las dos a la vez: «...habiendo conocido a Dios, no lo han glorificado, ni le han dado gracias, sino que han puesto sus pensamientos en cosas sin valor y se ha oscurecido su insensato corazón...han cambiado la verdad de Dios por la mentira.» (cf Rm 1,21-25) En la ciudad de Dios, en cambio, toda la sabiduría del hombre se encuentra en la piedad que da culto al verdadero Dios, un culto legítimo y que espera como recompensa, en la comunión de los santos, no solamente de los hombres sino también de los ángeles, «que Dios sea todo en todos.» (1Cor 15,28)". San Agustín de Hipona, "La Ciudad de Dios" XIV,28 .

Cuanta materia nos brinda para meditar el martirio de San Esteban, joven valiente que conoció el amor de Dios, no temiendo la muerte se declara abiertamente discípulo de Jesucristo Nuestro Señor, fortalecido por la gracia del amor de Dios habla con la verdad hasta ofrecer su vida en testimonio del amor que profesa a Nuestro Divino Redentor: "El amor de Dios hasta el desprecio de si mismo".


2º San Esteban es un testimonio del amor a Dios Nuestro Señor.

San Esteban movido por el amor a Dios Nuestro Señor disputó con los hombres de la Sinagoga, hablo con la sabiduria del cielo, palabras que no pudieron soportar los hombres de la Sinagoga de Satanás: “Mas Esteban, lleno de gracia, y fortaleza, hacia grandes prodigios, y milagros en el pueblo. Y algunos de la Sinagoga, que se llama de los Libertinos, y de los Cireneos, y de los Alejandrinos, y de aquellos que eran de Cilicia, y de Asia, se levantaron a disputar con Esteban: Mas no podían resistir a la sabiduría, y al Espíritu que hablaba. Entonces sobornaron a algunos, que dijesen que ellos le habían oído decir palabras de blasfemia contra Moisés, y contra Dios. Y conmovieron al pueblo, y a los Ancianos, y a los Escribas: y conjurados, lo arrebataron, y lo llevaron al Concilio, y presentaron testigos falsos, que dijesen: este hombre no cesa de hablar palabras contra el lugar santo, y contra le Ley. Porque le hemos oído decir: Que ese Jesús Nazareno destruirá este lugar, y cambiará las tradiciones, que nos dio Moisés. Y fijando en él los ojos todos cuantos estaban en el Concilio, vieron su rostro como rostro de un Ángel.” Hechos de los Apóstoles VI, 8-15.


3º El mundo reclama tolerancia, perso es intolerante.

El mundo reclama tolerancia, respeto, dignidad, elementos que no practica; sabe exigirlos cuando desprecia la obra de Dios, pero no tiene ningún respeto por la obra de Dios Nuestro Señor, vemos en el martirio de San Esteban que reina la maldad, el odio, la envidia, la mentira, los falsos testigos: rasgos inconfundibles de Satanás, quien tiene una postura muy clara: destruir la obra de Dios:  

“Entonces el Sumo Sacerdote dijo: ¿Si eran así estas cosas? Él dijo [San Esteban]: Varones hermanos, y padres, escuchad: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en la Mesopotamia, antes que morase en Haran, y le dijo: Sal de tu tierra, y de tu parentela, ven a la tierra, que te mostraré. Entonces salió de la tierra de los caldeos, y moró en Haran. Y después que murió su padre, lo traspasó a esta tierra, en donde vosotros moráis. Y no le dio heredad, ni aun el espacio de un pie...  Duros de cerviz, e incircuncisos de corazones y de orejas, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo, como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, del cual vosotros ahora habéis sido traidores, y homicidas: Que recibiste la Ley por ministerio de Ángeles, y no la guardasteis. Al oír tales cosas reventaban en su interior, y crujían los dientes contra él. Mas como él estaba lleno del Espíritu Santo, mirando al Cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba de pie a la diestra de Dios. Y dijo: He aquí veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios. 

Mas ellos clamando a grandes voces, taparon sus orejas, y todos de un ánimo arremetieron impetuosamente contra él. Y sacándole fuera de la ciudad, lo apedreaban: y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un mancebo, que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban que oraba y decía: Señor Jesús, recibe mi Espíritu. Y puesto de rodillas, clamó en voz alta, diciendo: no les imputes este pecado. Y cuando esto hubo dicho, durmió en el Señor. Y Saulo era consciente de su muerte.” Hechos de los Apóstoles VII, 1-59.

Queridos hermanos, es imposible ser amigo de Dios y de Satanás, ser el amigo de todos, el hombre al que todos le alaben. Querido hermano ¿Cuál es tu amor? ¿A quién amas con todas las fuerzas de tu corazón?¿Dónde está tu tesoro? Alégrate si tu amor es Dios Nuestro Señor, si tu vida es el estudio de las Sagradas Escrituras, el cumplimiento de los santos mandamientos, dichosa el alma que se entrega y vive del amor de Dios Nuestro Señor. 

Desgraciada el alma que pierde su vida mendigando el cariño de los hombres, pidiendo limosna al mundo por su aceptación e inclusión en su entorno social, pobre alma que pierde el amor de Dios por el amor de las criaturas.


4º Busca el amor que te haga feliz.

Queridos hermanos, medita tus amores, la vida que has llevado hasta ahora, recuerda que no se puede cambiar fácilmente de un día a otro; las cosas requieren tiempo, esfuerzo, voluntad y sobre todo la gracia de Dios Nuestro Señor. Procura rezar cada día despacio, con atención, de preferencia de rodillas el Santo Rosario a la Santísima Virgen María, poco a poco Dios te ha de bendecir, enderezar tu vida y dirigirte al cielo con la mano santa de la Bienaventurada Siempre Virgen María. Ánimo, Dios te bendiga.


"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.








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