Acompañar el estudio con la humildad y la caridad.


15 Jan
15Jan


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


La ciencia del alma , la doctrina y las enseñanzas de la Santa Madre Iglesia son fundamentales para la salvación eterna del alma, pero deben fundarse en la caridad, sin la cual suele llenarse de orgullo y amor propio buscando su propia estimación.

"Y si tuviere profecía, y supere todos los misterios, y cuanto se puede saber: y si tuviese toda la fe, de manera que traspasase los montes, y no tuviere caridad, nada soy." Epístola de San Pablo a los Corintios XIII, 2.


 Consideraciones



1º El estudio de la doctrina católica es fundamental, grave daño engendra la ignorancia de las verdades eternas y de los medios de salvación, pero siempre debe sostenerse sobre la santa virtud de la humildad y de la caridad.

"Porque tú desechaste la ciencia, yo te desecharé a tí, para que no ejerzas mi sacerdocio: y pues olvidaste la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos." Oseas IV, 6.


2º Estudiar para amar y servir a Dios Nuestro Señor, para la salvación eterna de nuestras almas, no corromper la ciencia divina con el amor propio, buscándo el reconocimiento, la honra y el amor a su propia excelencia lo cual es en detrimento de la fe católica, en daño gravísimo para la propia salvación. 

"Porque vendrá tiempo, en que no sufrirán la sana doctrina, antes amontonarán maestros conforme a sus deseos, teniendo comezón en su orejas: y apartarán los oídos de la verdad, y los aplicarán a las fábulas." II Epístola de San Pablo a Timoteo IV, 3.


3º Rezar el Santo Rosario despacio, con atención y de preferencia de rodillas  [lo cuál es un acto de humildad] ante una imagen de la Santísima Virgen con una cera encendida, pues la ciencia debe acompañarse de la oración ejercitada en un corazón contrito y humillado, lo cuál dará los frutos a su tiempo.

"Pues bien, repetimos, afirmamos y proclamamos que tenemos cifradas nuestras mejores esperanzas en merecer por el rezo del Santo Rosario los auxilios que necesitamos" Papa León XIII, Encíclica: "Iucunda Semper", Septiembre 8 de 1894.


Dios te bendiga.






Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





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