Almas que están tristes.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 


Dios Nuestro Señor en su infinita misericordia y bondad, suele probar las almas en la tribulación, en las dificultades y contrariedades naturales, obrando siempre, con la santa determinación de la santificación del alma. 

Alma que hoy eres atribulada, para ti son estas palabras: Dios te ama con todo su corazón, no se ha olvidado de ti, busca la purificación de tu alma; independientemente de los motivos, circunstancias, nombres, intenciones, y demás, es la mano de Dios que está purificando el alma. 

Lo que atormenta al alma de recta intención, es que desconoce por lo regular que es Dios, que es producto de sus miserias o sencillamente, todo es una cuestión humana, muy al margen de las cuestiones del alma. 

Alma que sufres, no te desanimes, no veas con los ojos del mundo, de los sentidos y del sentimiento; repetir con frecuencia: "Hágase la voluntad de Dios", "Bendito sea Dios", "Sagrado Corazón de Jesús, en tí confío", "Dame tu gracia Señor para seguir mi camino". 

Alma que sufres, procura rezar el Santo Rosario, la Santísima Virgen María te otorgara las gracias, el aliento, la inteligencia y te mostrará el camino a seguir, en medio de las cuestiones naturales.

Reflexión:

“Bueno es que algunas veces nos sucedan cosas adversas y vengan contradicciones, porque suelen atraer al hombre a sí mismo, para que se conozca desterrado, y no ponga su esperanza en cosa alguna del mundo.

Bueno es que padezcamos a veces contradicciones, y que sientan de nosotros mal e imperfectamente, aunque hagamos bien y tengamos buena intención. Estas cosas de ordinario nos ayudan a ser humildes, y nos apartan de la vanagloria…

Cuando el hombre de buena voluntad es atribulado, o tentado, o afligido con malos pensamientos, entonces conoce tener de Dios mayor necesidad experimentando que sin Él no puede nada bueno.Entonces se entristece, gime y ora a Dios por las miserias que padece. Entonces le es molesta la vida larga, y desea hallar la muerte para ser desatado de este cuerpo y estar con Cristo.

Entonces también, conoce que no puede haber en el mundo perfecta seguridad ni cumplida paz.”  Imitación de Cristo, Libro I, Capítulo XII. 


Dios le bendiga.

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