Almas que han regresado del juicio para confesarse.


"Ha habido muchos casos de personas muertas en pecado mortal, y que, no obstante, por ruegos de María, Dios suspendió la sentencia, y permitió volver a la vida para que hiciesen penitencia de sus pecados. 


Entre otros graves autores, Flodoardo, que vivió en el siglo IX, cuenta en su Crónica [Ap. Crass., t. I, 12.] que un diácono, por nombre Adelmaro, estando ya para ser puesto en sepultura, resucitó, y declaró haber visto el lugar que le esperaba en el infierno, pero que, interponiéndose la Virgen Santísima, le había conseguido la gracia de volver al mundo para hacer penitencia. Surio refiere [Stellar Cor. B. V. I, 12, p. 2. a I.] que la misma Señora alcanzó gracia igual a un vecino de Roma llamado Andrés, muerto impenitente. 


Perbarto escribe tambien que, pasando en su tiempo por los Alpes con un ejército el emperador Segismundo, oyeron que de un esqueleto salía un grito pidiendo confesión, y añadiendo que la Virgen María, con quien en vida tuvo devoción siendo soldado, le había conseguido vivir en aquellos huesos mientras durase la confesión. Se confesó y volvió a morir."


San Alfonso María de Ligorio, 'Las Glorias de María', capítulo VIII.

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