Aprender a vivir, a ser feliz y disfrutar de la vida.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Cuando el buen cristiano tiene una tentación contra la ley de Dios Nuestro Señor y comete pecado mortal, se presenta una breve complacencia del cuerpo, acompañado de un remordimiento de conciencia que en ocasiones provoca una tristeza, abatimiento, sentimiento de derrota y alejamiento de la oración; por el contrario cuando resiste valerosamente a la tentación y evita el pecado, el cuerpo se revela, en ocasiones se enfurece o se pone triste, o se recrimina teniéndoselo por tonto: 'lo tuviste y no lo hiciste', juntamente el alma experimenta un gozo espiritual, una alegría por conservar la gracia de Dios.

Este hecho representa una confusión en la vida del cristiano, que llega a decirse: Es que no me entiendo, quiero el pecado y no lo quiero, quiero ser bueno pero también amo el pecado ¿por qué seré así? 


Consideraciones


 1º El hombre es un compuesto de alma y cuerpo.

Hay una lucha al interior de cada persona, con intereses distintos y contrarios, el alma busca la santidad de vida, el cuerpo apetece el pecado, en cuya lucha debe prevalecer el alma con la gracia de Dios Nuestro Señor, y en eso consiste el motivo de nuestra existencia: amar y servir a Dios Nuestro Señor, para verle y gozarle en la gloria eterna.

"Porque la carne codicia contra el espíritu: y el espíritu contra la carne: porque estas cosas son contrarias entre sí, para que no hagáis todas las cosas que quisiéreis... las obras de la carne están patentes: como son fornicación, impureza, deshonestidades, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, contiendas, celos, iras, riña, discordias, sectas, envidias, homicidios, embriagueces, glotonerías y otras cosas como estas, sobre los cuales os denuncio, como ya lo dije: que los que tales cosas hacen, no alcanzarán el reino de Dios. Mas el fruto del espíritu es: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia, castidad..." San Pablo a los Gálatas V, 17.


2º El pecado conduce a la infelicidad, tristeza, a la muerte.

El pecado encadena al hombre a un acto contra la ley de Dios, y al convertirse en vicio contra la voluntad de la persona, por ello muchos hermanos dicen: 'ya no quiero pecar, pero no puedo dejar de pecar' y ese estado los conduce a  tristeza, depresión y mediocridad espiritual, donde constatamos que la felicidad que engendra el pecado es falsa.

'Stipendia enim peccati, mors.' El estipendio y paga del pecado es la muerte. San Pablo a los Romanos VI, 23.


3º Aprender a vivir, a ser feliz y disfrutar de la vida.

Erróneamente se cree que aprender a vivir es hacer la voluntad de cada uno, al margen de la santa ley de Dios Nuestro Señor, cometer pecado moderadamente, lo cual es falso, tarde que temprano el pecado engendra la soledad, depresión, intranquilidad y un aburrimiento de vivir. Buscando ser libres y felices, destruyen el orden puesto por Dios en la naturaleza de las cosas, 'Stipendia enim peccati, mors.' 

En el momento que un alma obra al margen de la ley de Dios Nuestro Señor, le abre la puerta a Satanás en su vida y en su entorno, cuando el cristiano se encadena a un pecado, sea cual sea su especie teológica, esta esclavizado a Satanás, quien lo va azotar por ese pecado y lo atará a otros más con grave peligro para salvación eterna de su alma.

"El pecado ha entrado en el mundo traído por el hombre, habiendo sido seducido éste por el diablo envidioso [Romanos 5, 12; Sab. 2, 24]; en definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado. Del pecados se derivan la muerte y las funestas secuelas de la muerte, por consiguiente, hasta la seducción diabólica. TODO PECADO ESTÁ, EN RELACIÓN CON EL DIABLO. EN TODO PECADO, EL HOMBRE SE DEJA INFLUENCIAR POR EL SEDUCTOR ORIGINAL." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.


4º ¿Qué hacer? 

Entender el sentido de la vida, no vivimos para estar cómodos y a gusto de cada uno, sino para amar y servir a Dios Nuestro Señor, lo cuál requiere renunciar a uno mismo, esforzarse, luchar y echarle muchas ganas. 

¿Quieres ser feliz? No peques, apártate del pecado, instruye tu intelecto con la santa doctrina y vive cristianamente, lo cuál dará sentido a tu vida, convicción espiritual y la verdadera felicidad, motivo de tu existencia; empieza hoy por rezar el Santo Rosario, invocar a la Santísima Virgen María, pidiendo la gracia de apartarse del pecado, purificar el alma y alcanzar la perfección espiritual.

"Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio, "La devoción a María Santísima", página 12.


Dios te bendiga.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.







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