Aprender a vivir como pecador.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El hombre por naturaleza tiene una inclinación al pecado, de hecho, nace en pecado original, motivo por el cual debe ser bautizado.

De nacimiento, antes de salir del claustro materno, el ser humano se encuentra en pecado original, antes de tener uso de razón y libre voluntad, hereda la culpa del pecado original. 

Gracias a Dios, con el sacramento del Santo bautismo, se borra el pecado, somos elevados a la grandísima dignidad de hijos adoptivos de Dios, ¡qué grandeza!, herederos de la gloria eterna, miembros del cuerpo místico de Nuestro Señor, que es la Santa Iglesia. 

La vida del hombre en la tierra, tiene una inclinación natural al pecado, aunque grandes e infinitas las misericordias de Dios para perdonar y ayudar a sus hijos, es grande el peligro a cada paso, en cada momento. 

¿Qué se necesita? Aprender a vivir, para lo cual debemos tener ideas claras, [vivir en la verdad], conocer nuestras limitaciones, miserias y fortalezas. 

1º El hombre nace en pecado.- Vive en constante peligro de pecar, pero ésto no es para espantarse, es para ubicarse en la verdad y en la realidad. 

2º El amor propio o soberbia.- El principal peligro del hombre en la tierra es su propia soberbia, su amor propio, la idea de que el puede solo, de que no ocupa de Dios. Es el camino seguro del fracaso, de la condenación, el "yo puedo", "no necesito de Dios ni de su doctrina". 

3º Fe y confianza en Dios.- El hombre tiene necesidad de Dios para vivir, para salvar su alma, para sobrellevar las cargas de la vida; es decir: Dios Nuestro Señor, es una necesidad del hombre para ser feliz con su gracia y amistad, pero lo más grande, ¡sorprendente! Dios nos ama infinitamente, ha dado su vida por nosotros y quiere con toda su alma, vernos alegres en el cielo. 

4º Tener paciencia.- Independientemente de ser católico, de ser hijo adoptivo de Dios, heredero al cielo; es un ser humano, inclinado al pecado, toda la vida el hombre llevara éste peligro. Por ello, requiere muchísima paciencia y perseverancia, para evitar el escollo de creer que, por ser parte de la Iglesia Católica, está ipso facto salvado y libre de tentaciones y de pecados; craso error, será más combatido y sus caídas serán más fuertes y escandalosas. 

[Muy importante: El ser católico, el ser bautizado, el haber rezado y estudiado mucho, el haberse mortificado, e incluso visto a Dios como San Pablo, no elimina la condición de ser humano, de sus miserias y limitaciones, de estar en constante peligro de pecar, pues, es lo más propio del ser humano].

5º Aprender a vivir.- No se espante, la inclinación al pecado y la lucha con él, es una condición propia del ser humano, con la cual debe luchar toda su vida, no se va a quitar, salvo una gracia especialísima de Dios. En resumen debe desconfiar de él y confiar en Dios. 

6º La devoción a la Santísima Virgen María.- Dado que el hombre es un pecador, tiene necesidad imperante, urgente de ser un fiel devoto de la gloriosa Virgen María, puesto que, aunque pecador: Ser devoto de la Santísima Virgen María, es señal evidente de salvación eterna. 

Todos los días debe rezar el santo Rosario [despacio] pues es prenda de salvación eterna, así sea el mismo Judas, sólo se pide recta y pura intención, rezar el Santo Rosario.


Un ejemplo muy admirable:

"En ocasión en que Santo Domingo predicaba esta devoción en Carcassona, un hereje se dedicó a poner en ridiculo los milagros y los quince misterios del santo Rosario, lo que impedía la conversión de los herejes. Dios permitió, para castigar a este impío, que 15,000 demonios entrasen en su cuerpo. Sus parientes le llevaron al bienaventurado padre Santo Domingo para librarle de los espíritus malignos. Aquél se puso en oración y exhortó a todos los presentes a rezar con él el Rosario en alta voz; de ahí que, a cada Ave María, la Santísima Virgen hacía salir cien demonios del cuerpo de este hereje, en forma de carbones encendidos. Después que fué curado, abjuró de todos sus errores, se convirtió e inscribió en la Cofradía del Rosario, con otros muchos compañeros, arrepentidos con este castigo y con la virtud del Rosario."

Obras de San Luis María G. de Montfort, BAC, 1953, página 326."


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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