Aprender a vivir en el mundo.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, Dios Nuestro Señor es el autor de nuestras vidas, del universo mundo, de la creación, el cual nos ha dado un fin muy claro: "El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor y, mediante esto, salvar su alma." San Ignacio de Loyola.


Consideraciones


1º La verdadera felicidad en la tierra consiste en amar y servir a Dios Nuestro Señor, amar a Dios en las condiciones, circunstancias y tribulaciones que la Divina Providencia nos haya puesto; buscando no el provecho personal o conveniencia de mis intereses, sino buscando que se haga en todo momento la santa voluntad de Dios: 

"Sano o enfermo, rico o pobre, sabio o ignorante, honrado o despreciado, con éste o con aquél genio, con muchos o pocos dotes, aptitudes y talentos, puedo alabar, hacer reverencia y servir a Dios." San Ignacio de Loyola.


2º La infelicidad está en el apartamiento de Dios Nuestro Señor, nacida del amor propio [soberbia, orgullo, amor a la propia excelencia] manifestado o exteriorizado en cualquier pecado. "Tribulación y angustia será sobre toda alma de hombre, que obra mal" San Pablo  a los Romanos II, 9.


3º El cáncer o enfermedad del católico es la indefinición, la tibieza, la falta de convicción y determinación para seguir a Cristo en las buenas y en las malas, para tomar la santa cruz de cada día en seguimiento de sus divinas pisadas en las incómodas dificultades propias de la vida presente.

El gran problema: querer servir a Dios, al mundo, al demonio y a la carne; ¡IMPOSIBLE!, creer mentalmente que amamos a Dios [convencernos en base al sentimiento], cuando en la práctica hay un apego a nuestra propia excelencia, una terquedad por alguna debilidad que se disfraza con barniz de práctica piedad y de modernidad, de lo cual se desprende un vacío existencial, la soledad del alma por la ausencia de Dios, porque muchas veces amados hermanos el motor que mueve al hombre no es el amor a Dios, sino el amor a uno mismo.


4º Sea lo que sea de nuestra vida, tener paciencia, reconocer nuestras faltas, confesarlas santamente y con la ayuda de Dios mediante el Santo Rosario todos los días, la Santísima Virgen María nos irá transformando con sus santas manos, irá iluminando nuestro entendimiento, fortaleciendo nuestras debilidades y perfeccionando nuestra vida espiritual.

Rezar santamente el piadoso Rosario todos los día, las gracias se manifestarán en nuestro común modo de obrar.

Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Etiquetado:  alimento para el alma

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.