Buscar lo que dura para siempre.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, el mundo es asfixiante por las múltiples necesidades materiales, convirtiéndose en una urgencia imperiosa el dinero, con grave daño para la salud del alma. 

Consideraciones

1º El fin de nuestra vida NO ES VIVIR BIEN [materialmente hablando], sino amar y servir a Dios Nuestro Señor en el fiel cumplimiento de sus sagrados mandamientos. 

Que ironía, el mundo llama vivir bien al que se acomoda a sus máximas y principios, sin importar la salud del alma.


2º Una buena vida, una familia y una sociedad buena es aquella que cumple los santos mandamientos, lo cual no es nada ordinario, mucho menos mediocridad, porque casi nadie guarda los mandamientos de la ley de Dios. 

Realmente la sociedad moderna da poca o nula importancia al cumplimiento de la ley de Dios, porque no puede cumplirlo, porque está impedida por su mediocridad espiritual, atada a los intereses del mundo y de la carne. El resultado es evidente: sociedades frustradas, apagadas, como muertas; con depresión, ansiedad, inseguridad; en sintesis: le falta Dios.


3º Buscar lo que dura para siempre, lo que perdura más allá de la muerte: 'Quaerite ergo primum regnum Dei, et justitiam ejus: et haec omnia adjicientur vobis.' 

Sed fiel a Dios, tal vez os falten cosas, pero tendrás paz, lo necesario para vivir y, lo más importante: la gloria eterna. 

"No os acongojeis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o con qué nos cubriremos? porque los gentiles se afanan por estas cosas. Y vuestro Padre sabe, que tenéis necesidad de ellas. Buscad pues primeramente el reino de Dios, y su justicia: y todas estas cosas os serán añadidas." Evangelio de San Mateo VI, 31. 


Dios te bendiga.


 

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Etiquetado:  alimento para el alma

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