¿Cómo abandonar el pecado?



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, el pecado es un mal que nos hace enemigos de Dios Nuestro Señor, conduce a otros pecados, destruye silenciosamente los fundamentos de la vida cristiana y de la sociedad: "Porque la paga del pecado es la muerte;" San Pablo a los Romanos VI, 23. 

Consideraciones

1º Nadie apetece el mal por el mal, normalmente el hombre encuentra un gozo "aparente" en el mal, se apetece el pecado por el bien que creemos encontrar: placer, utilidad, gloria, ganancia. Lo cual es tan pasajero, que su aparente gozo pasa rápidamente, dejando en el alma buena el remordimiento de conciencia, la muerte del alma.


2º Al cometer el pecado el alma se va pervirtiendo, pierde la inocencia propia de los hijos de Dios, desarrolla la habilidad de las tinieblas para pecar sin ser visto o con aparente bondad, insensiblemente el alma va muriendo a Dios y encadenado al demonio por la atadura del pecado que más cometa.


3º Intervienen tres factores fundamentales en la caída: 

3.1. El alma se aparta de Dios, se aleja de sus oraciones, del santo Rosario, de la vida de santidad.

3.2. Al apartarse de Dios por el pecado, al menos de omisión, el alma tiene un vacío, no es feliz por la falta de la gracia, busca en el pecado el "bien" que simula tener; es decir: no busca el pecado por el pecado, sino el bien aparente, con el pensamiento falaz, insidioso y artificioso  que en cualquier momento saldrá de tan lastimoso estado. 

3.3. La influencia silenciosa e imperceptible algunas veces de Satanás en la vida del cristiano que se aparta de Dios Nuestro Señor, presentando el pecado [tentación] con aspecto de bondad, una alta dosis de razones de mundo, unido a las malas amistades que al modo de embajadores de Satanás los van conduciendo hasta convencerlo y ganarlo para el reino de las tinieblas. 


4º ¿Cómo salir del pecado? 

4.1. Reconocer que nos equivocamos, pedir a Dios con todas las fuerzas de nuestro corazón, perdón y misericordia, con un corazón contrito y humillado. 

4.2. Estudiar detenidamente su apartamiento de Dios, las circunstancias, las falsas amistades, las ocasiones; con el objetivo de cambiar y desterrar de nuestra vida esas circunstancias, razonamientos, amistades que nos condujeron a encadenarnos al pecado. ¡Acción, a trabajar!

4.3. Implorar el auxilio de la Santísima Virgen María, mediante el rezo piadoso cada día del Santo Rosario, por una parte apartará los demonios de nuestra vida: "Tiemblan los malignos sólo de oír su nombre sacrosanto; y como caen los hombres a tierra cuando un rayo da cerca de ellos, así los demonios quedan aterrados al oír el nombre de María". San Alfonso María de Ligorio, 'Las glorias de María', capítulo IV. 

4.4. En el camino de la recuperación a la gracia de Dios, debe estudiar muchas veces sus errores de cada día para ir corrigiendo cada uno de ellos, pero lo fundamental, sin lo cual no hay salida: es el Santo Rosario a la Santísima Virgen María.

"Aun cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario. 


Dios te bendiga.


 

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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