¿Cómo debe vivir un católico en los días presentes?


08 Jul
08Jul


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, el hombre ha sido creado directamente por Dios Nuestro Señor con un fin especifico: ‘Amar y servir a Dios Nuestro Señor en la presente vida, para verle y gozarle eternamente en el cielo’.

Los tiempo que nos han tocado vivir son pésimos para la salud espiritual: educación anticristiana, gobiernos corruptos, leyes contra Dios, finanzas nefastas, y lo más grave: la crisis en los hombres de Iglesia, la supresión del Santo Sacrificio en el mundo entero.

“Hoy no es menester ya ir a buscar los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia”. SS. Papa San Pío X, Encíclica: ‘Pascendi Dominici Gregis’ [1], 8 de septiembre de 1907.


Consideraciones


1º LO MÁS IMPORTANTE ES LA SALVACIÓN ETERNA DE SU ALMA.

No se confunda, ni se pierda en la enumeración de todos los males que día con día van en aumento contra la santa ley de Dios Nuestro Señor, porque suelen las almas deprimirse y quedar en una especie de quietud o parálisis, conformándose con no ser tan malo como los demás.

Existe un gran número de personas que están a la casa de pretextos o subterfugios para resguardar su vida mediocre, su inactividad, su vida de pecado, debemos apartarnos de esa multitud de almas enfermas que con sus palabras y ejemplos destruyen la vida de santidad.

Simple y sencillamente ocúpese de vivir en gracia de Dios, de cumplir los mandamientos, con los medios y circunstancias que la Divina Providencia le concedan. La ley de Dios es vigente, es la que se debe guardar.

"Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." Evangelio de San Juan XIV, 23.


2º EL PECADO ES LA PRESENCIA DE SATANÁS EN SU VIDA.

El verdadero mal no es la crisis económica, ni los malos gobiernos, ni la enfermedad; el mal verdadero es el pecado, basta uno para condenar un alma eternamente en el infierno.

Debemos tener sumo cuidado en evitar el pecado en nuestra vida, donde lo encontremos es la señal de la presencia de Satanás en la persona, en la familia, en la sociedad, juntamente viene la ruina, la destrucción, la muerte.

“El estipendio y paga del pecado es la muerte.” San Pablo a los Romanos VI, 23.


3º LA VERDADERA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.

Ocúpese en adquirir la verdadera devoción a la Bendita Madre de Dios, porque esa es una señal de salvación eterna; devoción que puede conocer y estudiar en el libro de San Luis María G. de Montfort: “Tratado de la verdadera devoción”, de tal suerte que en medio de la peor crisis o época para la naturaleza humana, Usted este ocupado en adquirir la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, asegurando con ello su salvación eterna.

Además de estudiar esta obra, debe ocuparse en rezar cada día el Santo Rosario de la bendita Madre de Dios, de preferencia de rodillas, despacio, tratando de entender o meditar los santos misterios.

Perseverar toda la vida en el rezo atento del Santo Rosario, que es una señal de salvación eterna, procurar tener un pequeño altar domestico con flores, al menos artificiales, una veladora encendida para la oración, su reclinatorio; y cada día con calma rezar su santo Rosario, llevar en su pecho la medalla milagrosa, el escapulario de Nuestra Señora del Carmen, tener la santa devoción de rezar tres veces el Ave María al despertar y antes de dormir.

Aunque los tiempos sean malos, vivir santamente, bien dice San Agustín: Bene vivamus, et bona sunt tempora. Nos sumus tempora: quales sumus, talia sunt tempora. “Vivamos bien, y serán buenos los tiempos. Los tiempos somos nosotros; como somos nosotros, así son los tiempos.” Sermón LXXX.


4º RESOLUCIÓN PRÁCTICA.

Los tiempos que vivimos son terribles para la salud espiritual de las almas, difícilmente se van a componer, no perder tiempo en señalar la multitud de errores producto del reinado social del pecado, fruto de la presencia de Satanás en la sociedad.

Ocuparnos en vivir santamente, en no cometer el pecado, en estudiar y adquirir la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, y sobre todo, en rezar cada día despacio y con atención el Santo Rosario de la Bienaventurada Siempre Virgen María, señal de salvación eterna.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.

Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.










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