¿Cómo hacer santo a un pecador?



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El cambio de vida a Dios nuestro Señor, abandonar el pecado es en verdad una gracia de nuestro Divino Redentor, que el católico noble no tiene la idea exacta de tal beneficio. 

El pensamiento humano, cree erróneamente que se alcanza la santidad única y exclusivamente por los méritos, esfuerzos, constancia y capacidad del hombre. 

Dice el principio filosófico: "Nadie da lo que no tiene", de tal manera que el hombre nace en pecado original, al cual se le borra y adquiere la adopción divina por la gracia del santo bautismo, más tarde peca y reincide en el pecado mortal perdiendo nuevamente la gracia y amistad con Dios Nuestro Señor. ¿Cómo hacer santo a un pecador? Con la gracia de la absolución sacramental, con la gracia que no está o radica en el hombre: 'sine me nihil potestis facere' sin mí no podéis hacer nada. Evangelio de San Juan XV, 5. 


Consideraciones 


La fuerza del cambio de vida está en Dios Nuestro Señor por su gracia y misericordia: "Los sanos no necesitan de médico, sino los que están enfermos. No soy venido a llamar a los justos a penitencia, sino a los pecadores." San Lucas V, 31. 


2º No cometa el error de pretender ser bueno y santo sin Dios, que en eso lleva mucha soberbia, querer familias buenas sin Dios, sociedades virtuosas sin Dios: eso es una quimera, no hay razón suficiente. Ese principio naturalista crea almas fracasadas, que podrán tener la mejor intención y hacer su mejor esfuerzo, pero con resultados negativos. "A los que perdonéis los pecados, perdonados le son: y a los que se los retuviéreis, les son retenidos." Evangelio de San Juan XX, 23. 


3º ¿Cómo abandonar el pecado? ¿Cuál es la parte del hombre? La buena voluntad para implorar la gracia de Dios con un corazón contrito y humillado: 'Cor contritum et humiliatum Deus non despicies' "Al corazón contrito y humillado no lo despreciarás o Dios." Salmo L, 19. 


4º Rezar el Santo Rosario todos los días a la Bienaventurada Siempre Virgen María, Madre y Refugio de los pecadores que imploran su misericordia, es el medio al alcance de todos para que fluya la gracia de Dios por la misericordia de su Santísima Madre, la Virgen María. "Absolutamente nada se nos concede, según la voluntad de Dios; sino por María". Papa León XIII, Encíclica 'Octobri mense', 22 de septiembre de 1891.







Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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