¿Cómo iniciar una nueva vida?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Amados hermanos, cuando un alma se ha extraviado en el camino de su salvación eterna, suele estar atado a muchas cuestiones del mundo, que impiden su regreso a la vida de gracia y amistad con Dios Nuestro Señor. 

Un alma que se aparta de Dios, por lo regular está mal en todo, sencillamente porque le falta el motivo de sus existencia, el porqué vivir, el porque sobrellevar las miserias propias de la naturaleza humana; vive un tiempo conforme las máximas del mundo, se entrega a la sabiduría del hombre y termina por un hastío, un vacío, una tristeza que brota de la ausencia de Dios Nuestro Señor. 

¿Por dónde comenzar? 

1º Encuentro con Dios.- Debe iniciar por dónde inició su extravío, independientemente de las circunstancias, personas, lugares, hechos circunstanciales de cada vida, debe recobrar la gracia y amistad con Dios. 

1.1. Si tiene la posibilidad debe confesarse, sino un arrepentimiento sincero, de corazón e implorar la gracia para recuperar la amistad perdida. 

1.2. Apartar de su vida todo lo que le separe de la amistad de Dios Nuestro Señor, es muestra evidentísima de su arrepentimiento y de su deseo de enmienda; habrá casos de adulterio, de robo, de enemistades enconadas, entre muchas cosas más. 

1.3. perderse en cuestiones de mundo, [si merece o no el perdón, el que se regrese el dinero, el cómo dejar esta pobre mujer, etc, etc.] El asunto y la prioridad es recuperar la amistad con Dios, lo demás, que se acomode o en su caso que se pierda con tal de ganar la amistad de Nuestro Señor. "Que se pierda todo, antes que perder a Dios, y que sea disgustado todo el mundo, antes que lo sea Dios" San Alfonso María de Ligorio.

1.4. Un enemigo formidable son los sentimientos, los recuerdos y las costumbres. Debe llenarse de valor, y abandonar todo para recuperar a Cristo, poco aprovecha el detenernos en los sentimientos de uno o de las personas que se verán afectadas por la reforma de costumbres. "Quien ama las cosas del mundo nunca llegará a ser santo" San Felipe Neri.


2º Reforma de costumbres.- Un cambio de amistades, de diversiones, de costumbres, de vocabulario, de lecturas, películas y demás; la máxima es la de San Ignacio de Loyola: Las cosas de éste mundo fueron dadas al hombre para que le ayuden a conseguir su fin “que de ellas tanto debemos usar cuanto sirven al fin, y tanto dejar o quitar cuanto nos impiden”. 

2.1. No dar mucha importancia a las advertencia, amenazas y comentarios del mundo: no vas a poder, después vas estar peor, los cambios son poco a poco... recordar: “El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor y, mediante esto, salvar su alma.” Si tuviera el día y la fecha de su muerte, podría hacer planes, pero nadie conoce el momento de su muerte. 

2.2. Un cambio de vida, tiene normalmente muchas recaídas, para lo cual requiere de mucha madurez. No porque le falte fe o decisión, sencillamente está usted reformando una naturaleza corrompida de muchos años, una naturaleza que le va a reclamar, exigir y hasta enfermarse por demandar sus costumbres contra la ley de Dios. 

2.3. No ceda, preferible estar enfermo o de mal humor por no satisfacer el pecado, que vivir con un pie en el infierno, con el sufrimiento propio del pecado mortal. 

2.4. En el camino habrá muy probablemente caídas y recaídas, debido a la fuerza de la naturaleza y a la poca virtud, pero usted debe perseverar, levantarse con la ayuda de Dios. Dios le ayudara, no se desanime. 


3º El Santo Rosario.- Usted requiere la gracia, la cual la adquiere mediante el rezo devoto, piadoso cada día del Santo Rosario, implorando a la Santísima Virgen María, las gracias necesaria para mantenerse en lucha por reformar su vida y ser grato a los ojos de Nuestro Padre Celestial. Aquí se requiere su fortaleza, su humildad y su perseverancia: no deje el Santo Rosario, independientemente de sus estados anímicos y de sus pecados y miserias, usted rece su Santo Rosario despacio, con mucha devoción al Corazón Inmaculado de la Madre de Dios. 

3.1. "Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convirtiéreis, con tal que recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, en su obra "El Secreto del Rosario".

3.2. "Goza acerca de su Hijo de un favor y de un poder tan grande que nunca han podido ni podrán obtenerlo igual ni los hombre ni los ángeles." Papa León XIII, encíclica: 'Supremi Apostolatus', 1º de septiembre de 1883. 

3.3. “El que con devoción rezare mi Rosario, meditando los misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverara en la gracia, si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.” Revelación de la Santísima Virgen al Beato Alano. 


3.4. Todo lo demás se dará por añadidura, poco a poco se irá acomodando; así como la descomposición espiritual de un alma, viene del apartamiento de Dios, así el remedio viene después del reencuentro con Dios Nuestro Señor y de su perseverancia en los medio de santificación; lo demás es cuestión de tiempo. 

Pues ánimo y Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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