¿Cómo iniciar una reforma de vida?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos pecadores con deseos de ser buenos, Dios les bendiga.  

¿Cómo iniciar una reforma de vida? Sobre todo cuando todo anda mal; problemas económicos, familiares, laborales o de estudio, de salud, costumbres y vicios arraigados. 

Hay hermanos con tantos  problemas y sus ramificaciones, que la pobre alma se agobia, se entristece y termina por pensar que es imposible arreglar su vida. 

Algunas anotaciones: 

1º Creo en Dios Padre todopoderoso.- Nuestro Padre Celestial todo lo puede, el problema que Usted pueda tener:  tiene solución y es totalmente aprovechable y de ventaja para su salvación eterna, motivo de su existencia. 

1.1. Se dan casos graves de adulterio, hijos fuera de matrimonio, pecados contra la naturaleza, pactos con el demonio, dependencia de vicios, entre otras muchas cosas que flagelan las almas; pues todo eso tiene solución y puede ser el medio de su santificación. 

1.2. Errores cualquiera los puede cometer; el asunto es primero: reconocer que se ha equivocado y que su vida está mal, es necesario ubicar el problema con sus extensiones, y no iniciar la justificación ni los culpables [es un distractor y manera de evadir responsabilidades]; se trata de usted y de la reforma de su vida. 

1.3. Acudir con quien todo lo puede, Dios Nuestro Señor, y en una actitud humilde, con un corazón contrito y humillado, va a confesarse [si no hay confesor, ante la presencia de Dios, ya hará su confesión sacramental cuando Dios lo disponga y de sus medios], e iniciar su Santo Viacrucis, desde donde haya caído; aceptando su pecado y dando inicio a la reparación con el auxilio divino. 


2º El Santo Rosario.- Dios Nuestro Señor que tanto nos ama, nos ha dado a la Santísima Virgen María, para que con  su poder sin igual de intercesión, como: Madre, Abogada y Refugio de los pecadores que arrepentidos acudimos en busca de su protección y auxilio, alcancemos la salud de nuestras almas. 

2.1. Sea el problema que sea, de cualquier gravedad y magnitud, iniciar por arrepentirse de todo corazón, implorar el auxilio divino, CONSAGRARSE A LA BENDITA MADRE DE DIOS, de corazón [no fingido ni de conveniencia] e iniciar el rezo atento, devoto y piadoso del Santísimo Rosario de la Santísima Virgen María todos los días, y tenga Usted la certeza absoluta, que entrará al Reino de los Cielos, que su problema será solucionado, no al modo que Usted le guste más, pero si, para bien de su alma y de los involucrados. 

2.2. Cito un ejemplo de una casa de oración alejada de Dios:

"Un señor que tenía muchos hijos, accediendo a la vocación religiosa de una de las hijas, la ingresó en un monasterio que se encontraba a la sazón completamente relajado, pues las religiosas sólo respiraban vanidad y frivolidad. 

El confesor, hombre fervoroso y devoto del santo Rosario, deseando dirigir a esta joven religiosa a la práctica de vida más perfecta, le ordenó rezar todos los días el Rosario en honor de la Santísima Virgen, meditando la vida, pasión y gloria de Jesucristo. 

Le agradó a ella mucho esta devoción, y poco a poco fue aborreciendo la relajación de sus hermanas, y empezaron a gustarle el silencio y la oración, a pesar del desprecio y burlas de otras religiosas, que interpretaban su fervor como gazmoñería. 

Habiendo ido por aquellos días a visitar el monasterio un santo abad, tuvo una extraña visión mientras oraba; le pareció ver una religiosa en oración en su celda ante una Señora de admirable hermosura, acompañada de un coro de ángeles, los cuales, con flechas encendidas, arrojaban multitud de demonios que pretendían entrar; y estos espíritus malignos huían a las celdas de las demás religiosas, en figura de sucios animales, para excitarlas al pecado en que muchas de ellas consentían.

Conoció el abad por esta visión el mal espíritu de este monasterio y creyó morir de pena; llamó a la joven religiosa y la exhortó a la perseverancia. Reflexionando sobre la excelencia del santo Rosario, resolvió reformar estas religiosas con tal devoción; adquirió para ello hermosos rosarios, que regaló a todas las religiosas, persuadiéndolas que lo rezasen todos los días y prometiéndoles, si así lo hacían, no violentarlas para que se reformasen.

Recibieron complacidas los rosarios y prometieron rezarlo con esa condición. ¡Cosa admirable!: poco a poco dejaron sus vanidades, se dieron al recogimiento y al silencio y en menos de un año pidieron ellas mismas la reforma. El Rosario pudo en sus corazones más de lo que hubiera conseguido el abad con sus exhortaciones y autoridad.” Obras de San Luis María G. de Montfort, BAC, 1953, página 368. 


3º Su penitencia.- Una vez aceptado el error, arrepentido e iniciado la vida de unión con Dios Nuestro Señor y la Santísima Virgen María, perseverar en el Santo Rosario, y usted va advertir las reformas que le inspire la gracia de Dios, llegará el día en que usted sea otro. 

3.1. En tanto, usted seguramente pasará graves dudas, tentaciones, humillaciones, vergüenzas y demás cosas muy provechosas para la salud del alma y práctica de la virtud de la humildad. 

3.2. Algo importante, primero existía un sufrimiento o dolor [pesar] por el deseo vivo de abandonar el pecado; cuando con la gracia de Dios Usted de el paso, inicie su camino de Santo Rosario, de vencimiento y reforma, su sufrimiento ahora será el deseo o tentación [psicológica, emocional e intelectual] de la vida de pecado, como satisfacer a su cuerpo de lo que en un tiempo usted lo alimento, ahora le reclama; pero su alma, encuentra alegría por la ayuda de Dios y su santa resolución de vivir apartado del pecado, debe convertir con la ayuda de Dios, esos deseos de regresar o esas tentaciones, en muestras de amor a Dios: 'lo deseo o lo apetezco, pero por amor a Dios y a mi Madre Santísima no lo quiero y con su ayuda voy a continuar.'

3.3. En ese camino, muy probablemente habrá caídas y recaídas, pero usted no se desanime, levántese inmediatamente, y continúe levantándose prontamente cuantas veces sean las caídas. Con su Santo Rosario, con humildad, perseverancia y buena voluntad, alcanzará la salud de su alma y de su familia. 

Dios le bendiga hermano pecador.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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