¿Cómo rezar el Santo Rosario?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

POR LA SEÑAL + DE LA SANTA CRUZ, DE NUESTROS + ENEMIGOS, LÍBRANOS SEÑOR, + DIOS NUESTRO. EN EL NOMBRE DEL PADRE, + Y DEL HIJO, Y DEL ESPÍRITU SANTO.  AMÉN.

Acto de contrición:

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque Os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido y propongo firmemente nunca más pecar, confesarme, cumplir la penitencia que me fuere impuesta; Os ofrezco mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados. Confío en vuestra bondad y misericordia infinita, me los perdonareis por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, pasión y muerte; me daréis gracia para enmendarme y para perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida. Amén.

Abrid, Señor mis labios, ✚ y mi boca anunciará tu alabanza. Dios mío, acude en mi socorro. No tardes, Señor en socorrerme.

Señor, Dios nuestro, dirigid todos nuestros pensamientos, palabras y obras a mayor honra y gloria vuestra, y Vos, Virgen Santísima alcanzadnos de vuestro divino Hijo la gracias de rezar bien vuestro Santo Rosario, que ofrecemos por la exaltación de la santa fe católica, por la paz y la concordia entre los pueblos cristianos, la extirpación de las herejías, por nuestras necesidades espirituales y temporales y en sufragio de las benditas Almas del purgatorio y en especial por… 

(INTENCIÓN PARTICULAR).

Instrucción: 

Diga el primer misterio, por ejemplo, “Primer misterio gozoso: La Encarnación del Hijo de Dios. ”

Rece un Padre Nuestro, 10 Ave Marías, un Gloria al Padre y la jaculatoria. Repita esto por cada misterio sucesivo 

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; Venga a nosotros tu reino; Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. 

El pan nuestro de cada día dánosle hoy;  perdonanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en la tentación; más líbranos del mal. Amén.


Dios te salve María; llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


Lunes y jueves:  Misterios gozosos 

1º La Encarnación del Hijo de Dios en las purísimas entrañas de la Santísima Virgen María.

2º La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.

3º El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén.

4º La Purificación de la Virgen Santísima y la Presentación del Hijo de Dios en el templo. 

5º El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.  Amén.

Jaculatoria: 

María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte ampáranos ¡oh gran Señora!

Oh Jesús mío, perdonad nuestros pecados, líbradnos del fuego del infierno, llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de vuestra misericordia. 


Martes y viernes: Misterios dolorosos

Instrucción: 

Diga el primer misterio, por ejemplo, “Primer misterio doloroso: La oración de Nuestro Señor Jesucristo en el huerto.”

Rece un Padre Nuestro, 10 Ave Marías, un Gloria al Padre y la jaculatoria. Repita esto por cada misterio sucesivo.

1º La oración de Nuestro Señor Jesucristo en el huerto.

2º Los azotes que el Hijo de Dios padeció atado a la columna.

3º La Coronación de espinas de Nuestro Señor Jesucristo.

4º Nuestro Señor Jesucristo con la Cruz a cuestas.

5º La Crucifixión y muerte de nuestro Divino Salvador.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.  Amén.

Jaculatoria: 

María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte ampáranos ¡oh gran Señora!

Oh Jesús mío, perdonad nuestros pecados, líbradnos del fuego del infierno, llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de vuestra misericordia. 


Miércoles, sábados y domingos: Misterios gloriosos

Instrucción: 

Diga el primer misterio, por ejemplo, “Primer misterio glorioso doloroso: La triunfante Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.”

Rece un Padre Nuestro, 10 Ave Marías, un Gloria al Padre y la jaculatoria. Repita esto por cada misterio sucesivo.

1º La triunfante Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

2º La Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los cielos.

3º La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles.

4º La gloriosa Asunción de Nuestra Señora en cuerpo y alma a los cielos.

5º La coronación de la Santísima Virgen por Reina de cielos y tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.  Amén.

Jaculatoria: 

María, Madre de gracia, Madre de misericordia. En la vida y en la muerte ampáranos ¡oh gran Señora!

Oh Jesús mío, perdonad nuestros pecados, líbradnos del fuego del infierno, llevad al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de vuestra misericordia.


Instrucción: 

Al terminar los cinco misterios, rece un Padre Nuestro y lo siguiente:


Dios te Salve, María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen purísima antes del parto, en tus manos encomiendo mi fe para que la alumbres. Dios te salve María…

Dios te Salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima en el parto, en tus manos encomiendo mi esperanza para que la alientes. Dios te salve María…

Dios te Salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen purísima después del parto, en tus manos encomiendo mi caridad para que la inflames. Dios te salve María…

Dios te Salve, María Santísima, Templo, Trono y Sagrario de la Santísima Trinidad, haz que nos salvemos y con fervor te digamos:

Dios te salve, Reina y madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén. 

Letanías de la Santísima Virgen

Señor, ten piedad de nosotros (2 veces) 

Cristo, ten piedad de nosotros (2 veces) 

Señor, ten piedad de nosotros (2 veces) 

Cristo, óyenos. (2 veces) 

Cristo, escúchanos. (2 veces)


Instrucción: 

A cada invocación siguiente, se responde: "Ten piedad de nosotros".


Dios, Padre celestial,               R. Ten piedad de nosotros. 

Dios, Hijo, Redentor del mundo,  

Dios, Espíritu Santo,  

Santísima Trinidad, un solo Dios,


Instrucción: 

A cada invocación siguiente, se responde: "Ruega por nosotros".


Santa María,                        R. Ruega por nosotros. 

Santa Madre de Dios, 

Santa Virgen de las Vírgenes, 

Madre de Jesucristo,  

Madre de la Iglesia,  

Madre de la divina gracia,  R. Ruega por nosotros. 

Madre purísima,  

Madre castísima,   

Madre virgen, 

Madre incorrupta, 

Madre inmaculada,  Madre amable, 

Madre admirable, 

Madre del buen consejo, 

Madre del Creador, 

Madre del Salvador,  

Madre de misericordia, 

Virgen prudentísima, 

Virgen digna de veneración, 

Virgen digna de alabanza, 

Virgen poderosa, 

Virgen clemente, 

Virgen fiel, 

Espejo de justicia, 

Trono de la sabiduría, 

Causa de nuestra alegría,  

Vaso espiritual, 

Vaso digno de honor, 

Vaso de insigne devoción, Rosa mística, 

Torre de David, 

Torre de marfil, 

Casa de oro, 

Arca de la Alianza, 

Puerta del cielo, 

Estrella de la mañana, 

Salud de los enfermos 

Refugio de los pecadores,  

Consuelo de los afligidos, 

Auxilio de los Cristianos,

Reina de los Ángeles,

Reina de los Patriarcas,  

Reina de los Profetas, 

Reina de los Apóstoles, 

Reina de los Mártires, 

Reina de los Confesores, 

Reina de las Vírgenes, 

Reina de todos los Santos,  

Reina concebida sin pecado original, 

Reina elevada al Cielo, 

Reina del Santísimo Rosario, 

Reina de la paz.


Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Responde: perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Responde: escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Responde: ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Responde: Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración:

Concede, oh Señor y Dios nuestro, a los que somos tus siervos que gocemos siempre de la salud de alma y del cuerpo; y que, por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, nos veamos libres de las tristezas de la vida presente, y disfrutemos de la eterna alegría. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. 

Bajo tu amparo nos acogemos, oh Santa Madre de Dios, no desprecies las plegarias que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos siempre de todos peligros, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benigna mente. Amén.

Ave María Purísima, Sin pecado original concebida.

Por la señal + de la Santa Cruz, de nuestros + enemigos, líbranos Señor, + Dios nuestro. En el nombre del Padre, + y del Hijo, y del Espíritu Santo.  Amén.


Otras oraciones opcionales


Consagración a la Santísima Virgen María, de San Luis Gonzaga

¡Oh Señora mía, Santa María! Lleno de confianza en Vos y en vuestra santa protección, me arrojo desde hoy para siempre en el seno de vuestra misericordia; yo os recomiendo mi alma y mi cuerpo para que los guardéis a la hora de mi muerte. En vuestras manos pongo mis esperanzas y consuelos, mis penas y miserias, el decurso y fin de mi vida, para que por vuestra santísima intercesión y méritos todas mis obras se hagan según vuestra voluntad y la de vuestro Hijo. Amén. (Tres años de indulgencia; plenaria al mes.)

Visita a la Santísima Virgen

Inmaculada Virgen y Madre mía María Santísima: a ti, que eres la madre de mi Salvador, la Reina del mundo, la abogada, la esperanza y el refugio de los pecadores, recurro en este día, yo que soy el más miserable de todos. Te venero, gran Reina y te agradezco todas las gracias que hasta ahora me has otorgado, especialmente la de haberme librado del infierno tantas veces merecido. Te amo, Señora amabilísima, y por el amor que te tengo, te prometo servirte siempre y hacer todo lo posible para que seas también amada de todos los demás. En ti pongo todas mis esperanzas y mi salvación eterna. ¡Oh Madre de misericordia!, admíteme por tu siervo y acógeme bajo tu manto. Y pues eres tan poderosa con Dios, líbrame de todas las tentaciones y alcánzame fuerza para vencerlas hasta la muerte. ¡Oh Madre mía!, por el amor que tienes a Dios, te ruego que siempre me ayudes, pero mucho más en el último instante de mi vida. No me desampares hasta verme salvo en el cielo, bendiciendote y cantando tus misericordias por toda la eternidad. Así lo espero, así sea. (Tres años de indulgencia; plenaria al mes.)

  A la Reina del Santo Rosario

Oh Reina del Santísimo Rosario, en estos tiempos de descarada impiedad, muestra de nuevo tu poder, con los prodigios que antiguamente acompañaban tus victorias, y desde el trono en que estás sentada, dispensado perdón y gracia, vela piadosamente por la Iglesia de tu Hijo, por todo el orden eclesiástico y secular, que está sufriendo penosa lucha. Acude pronto, oh poderosísima destructora de la herejía, adelanta la hora de misericordia, viendo que la hora del juicio es diariamente retada por innumerables ofensas. Alcanza para mí, el más humilde de los hombres, te lo ruego suplicante de rodillas, la gracia que me permita vivir una vida justa en la tierra y reinar con los justos del cielo, mientras que con los fieles de todo el mundo, oh Reina del Santísimo Rosario, te saludo y exclamo: ¡Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros!. 

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