¿Cómo vivir en santidad de vida?


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El buen católico enfrenta un dificultad real: ¿Cómo vivir en santidad de vida?, ¿Cómo vivir sin ofender a Dios Nuestro Señor? 

La mayoría conoce la maldad del pecado, el daño que provoca en el alma, las consecuencias catastróficas de una vida en pecado: el infierno. 

El problema radica en no tener la fuerza, la gracia, la determinación para no pecar; porque el pecado se mezcla con nuestra naturaleza [parta carnal, intelectual, psicológica y emocional] de tal manera que se confunde con la manera de obrar muy particular de cada uno 'así nací, así soy y no voy a cambiar...' aunque en el fondo quiere cambiar, pero se enfrenta a la realidad de no poder, y dependiendo de la idiosincrasia, temperamento y voluntad su reacción es diversa: hay quien se entristece como en una falsa o fingida humildad [pusilanimidad], hay quien se entrega al pecado vorazmente, hay quien se vuelve contra todo lo que lleve el Santo Nombre de Dios, como en reclamo, y otras múltiples formas de expresar su debilidad.


¿Cómo vivir en santidad de vida?


1º El ser humano.-  Es un compuesto de alma y cuerpo, ambos tienen intereses contrarios, hay una permanente oposición, hasta que una de las dos partes domine al contrario.

1.1. "Andad en Espíritu, y no cumplireis los deseos de la carne. Porque la carne codicia contra el espíritu; y el espíritu contra la carne; porque estas cosas son contrarias entre sí: para que no hagáis todas las cosas que quisiereis... las obras de la carne están patentes: como son fornicación, impureza, deshonestidad, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, contiendas, celos, iras, riñas, discordias, sectas, envidias, homicidios, embriagueces, glotonerías y otras cosas como estas, sobre las cuales os denuncio, como ya lo dije: Que los que tales cosas hacen, no alcanzarán el reino de Dios. Mas el fruto del espíritu es: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia, castidad." San Pablo a los Gálatas V, 17.  

1.2. Por esta razón sufre la persona con la tentación, porque su propia carne y su imaginación le exigen el pecado; por el contrario el alma no quiere ofender a Dios, y ahí está la lucha al interior de cada ser humano. Si decide pecar, sufre los remordimiento de conciencia, el reclamo de su alma [tristeza]; si se abstiene el cuerpo se revela, se enoja, y todo está en la misma persona. 

1.3. Aquí no puede haber componendas, o el alma domina y sujeta la carne para vivir santamente, o la carne domina el alma [es muy común el término medio que es victoria de la carne: pecado moderado] para vivir en pecado mortal. 


2º Purificación del alma.- La lucha al interior del hombres es ineludible, ahí se decide la salvación o la condenación, de eso se daran cuentas a Dios Nuestro Señor el día de la muerte de cada uno. 

2.1. Es al interior del hombre donde se purifica el alma con la mortificación, el vencimiento de sus quereres; el vencerse a uno mismo por amor a Dios Nuestro Señor, tenga las debilidades que tenga. 

2.2. Toda la vida del católico, sus oraciones, educación doctrinal, sus obras de caridad, todo va enfocado a dar el fruto al interior de cada uno: el vencimiento de la propia voluntad para que Cristo reine en su corazón con la gracia de Dios; así que rezar por rezar, ayunar por ayunar no lleva ningún sentido, debe tener un objetivo claro, definido y contundente: la santidad de vida, es decir: vencerse a uno mismo para que Cristo Jesús viva en su corazón. 


3º El Santo Rosario.- Quede sentado que hay una lucha entre el alma y el cuerpo, el cuerpo [carne] hace alianza con el demonio y con el mundo; TENEMOS TRES GRANDES ENEMIGOS, en definitiva para esta gran batalla hasta la muerte no es suficiente la buena intención, los propositos humanos. 

3.1. Amados hermanos se necesita la asistencia Divina, la ayuda de la Santísima Virgen María y sobre todo, que el buen católico esté decidido a morir en batalla, dispuesto a combatir cueste lo que cueste, aquí los timoratos y los medias tintas son los primeros en entregar la plaza al demonio con algún pretexto del mundo. 

3.2. La santidad de vida no es producida por el hombre [el ser humano con sus propias fuerzas está perdido]; Dios Nuestro Señor que tanto nos ama, no quiere y nos procura, en su infinita misericordia nos ha otorgado como Abogada y Protectora a la Santísima y Gloriosisima Virgen María, quien en su amor tiernísimo a nosotros sus hijos, los pecadores con deseos de ser buenos, nos otorga el Santo Rosario, mediante el cual nos alcance las gracias necesarias para esta lucha tan difícil. No estás solo hermano pecador, la Bendita Madre de Dios tiene el poder y el querer para salvarte, para hacerte santo, el medio es el Santo Rosario. 

3.3. No se complique tanto la vida hermano, no se pierda en el mundo de los planes, técnicas, estrategias espirituales; simple y sencillamente rece todos los días con devoción, piedad sincera el Santo Rosario. 

3.4. "Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro, haya sido desamparado: Yo pecador, animado con tal confianza, acudo a Vos, oh Madre Virgen de las vírgenes, a Vos vengo, delante de Vos me presento gimiendo. No queráis, oh Madre del Verbo, despreciar mis súplicas; antes bien, oidlas  benignamente y cumplidlas. Amén."

Dios te bendiga hermano pecador, a echarle ganas, cerebro y voluntad.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Etiquetado:  alimento para el alma

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