Católicos que tienen problemas en la Iglesia.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Hay ocasiones en que por diversos motivos y circunstancias el buen católico discrepa del sacerdote, lo cual se convierte en una oposición permanente que viene a ser en daño de la salud del alma. 

No esclarezco en el presente escrito lo justo o injusto, quien lleva razón, etc., lo que me interesa es la salud del alma. 

Problemas con el párroco, con los jefes de los grupos de la Iglesia, con los feligreses del lugar donde Usted asiste a la santa Misa verdadera, pueden darse en cualquier lugar y en todos los tiempos, porque somos humanos.

Anotaciones

1º La salvación eterna del alma. 

No cometer el error de perdernos, enredarnos en cuestiones secundarias y algunas accidentales, que poco debe preocuparnos, lo prioritario es: 

Primero: Ese problema es permitido por Dios para su santificación. Segundo: Dios Nuestro Señor conoce el fondo de cada corazón, vendrá a juzgar a vivos y muertos, por lo cual no quiera Usted hacer justicia, venganza, revuelta. Ponga las cosas en las manos de Dios. Tercero: No cometa el error de apartarse de la fe católica, como en venganza de que le hicieron un mal; apartarse de la fe católica equivale a condenarse. "Fuera de la Iglesia no hay salvación ni perdona de los pecados" Dogma de fe. 


2º Santifiquese con lo que tenga. 

Tal vez no pueda asistir a una Iglesia, pero puede confesarse y asistir a la santa Misa en otra parte, puede muy bien rezar el santo Rosario todos los días, en silencio. 


3º Virtud de la humildad.

Sirvale esa ocasión a Usted, si es que es inocente [si usted es culpable debe ir a reconciliarse y pedir perdón inmediatamente] para practicar la santa virtud de la humildad, de la paciencia y de la santa resignación cristiana.


4º No permite que Satanás reine en su corazón. 

Con este motivo suele el demonio meterse en el corazón, con apariencia de sentimiento y celo por la verdad, hacer grupos contra la Iglesia, empezar por decir la verdad para después exagerar y levantar falsos testimonios en grave daño de la Iglesia y de la salvación eterna de las almas. 

Si el sacerdote, por permisión de Dios, ha cometido un error, haga oración por él, y deje que Dios Nuestro Señor ordene las cosas como mejor lo crea provechoso la Divina Providencia. 


Invocar a la Santísima Virgen María, venerarla con todo nuestro pobre corazón, encomendar el suceso que halla ocurrido, si hemos cometido un error inmediatamente pedir perdón con humildad, verdad y sencillez; si se nos ha difamado injustamente, alegrarnos y llevarlo con alegría, pues esa ha sido la voluntad de Dios para purificar nuestra alma. 


Dios le bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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