Comience hoy, aunque sea el peor de todos.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, el buen católico suele desanimarse por lo mucho que le falta en los múltiples aspectos de la vida social-católica. 

Usted tiene un entorno social, ciertas debilidades, errores, flaquezas y limitaciones propias de la naturaleza; en suma: Usted no es la perfección, ni la suma de todos los bienes; sencillamente es un católico que ama a Dios en un mundo adverso y quiere salvar su alma. 

Consideraciones

1º No espere a no cometer pecado para confesarse [error de muchos católicos: 'me quiero confesar cuando ya no peque'], no espere a tener deseos de rezar el Santo Rosario para rezarlo, no espere a tener deseos de ser bueno para serlo.

2º Comience hoy con las condiciones particulares de Usted, inicie con el rezo piadoso del santo Rosario, muy al margen de sus deseos o ganas, baste la firme intención de honrar a la gloriosa Virgen María. 

3º Hoy como todos los días: dependerá de Usted el iniciar una vida de Dios, habrá algún buen pretexto para dejar para mañana el Santo Rosario, habrá algún compromiso que impida el cambio de vida. 

Lo importante no es el lugar o las condiciones de vida, lo determinante es su voluntad, su determinación de amar y servir a Dios Nuestro Señor, aunque hoy, pueda Usted ser la misma piel de Judas. 

No es el lugar dónde se vive, lo que nos salva, sino la manera en que se vive. Adán se pierde en el paraíso -en donde tenía todo a favor- y Lot se salva en Sodoma -en donde tenía todo en contra-.

No se conforme con no ser tan malo como aquél, determinese a ser el mejor, a no conformarse con el más o menos, que en ello va mucho de mediocridad, pusilanimidad y orgullo. 

Dios le bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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