Con Dios o contra Dios.


27 May
27May


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El hombre es creado por Dios Nuestro Señor:  'Et creavit Deus hominem ad imaginem suam.' Génesis I, 27; compuesto de un alma espiritual y de un cuerpo material, puestos en este mundo para amar y servir a Dios Nuestro Señor, para ver y gozar de Dios después de la muerte. 

"El cuerpo y el alma son las partes esenciales de la composición del hombre. Las dos juntas forman el conjunto somático-psíquico-espiritual llamado hombre". Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, No. 127, página 325.

La vida del hombre se encuentra totalmente relacionada con su creador, su principio y su fin, al grado que el autor de la vida puede morar en el alma del hombre por la gracia: "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." Evangelio de San Juan XIV, 23. 

La medida de la felicidad del hombre esta en relación con el grado de unión con el autor de la vida, la infelicidad se puede cuantificar por la reincidencia en el pecado; es fundamental entender el origen, constitución y esencia del hombre para comprender la naturaleza humana.

"El origen divino del hombre determina los aspectos de su presente y de su presencia ante Dios. Ese origen nos muestra que la existencia del hombre se deriva de Dios y que está compenetrada y formada por Dios. Ese origen juega también un papel decisivo en lo que concierne al problema de lo que el hombre ha de llegar a ser, es decir, determina el futuro humano, que puede ser o llegada hasta Dios, o sea, un estado de salvación, o apartamiento de Dios, o sea, un estado de condenación ". Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, Nº 125, página 294.                  

     

Consideraciones 


1º La vida del hombre se encuentra entre el pecado y la gracia; con Dios o contra Dios.

El hombre está constituido para que pueda morar en su alma Dios Nuestro Señor por el estado de gracia, lo que es un don gratuito: "Si alguien me ama, guardará mi palabra, y mi padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él". Evangelio de San Juan XIV, 23. 

El hombre es libre, debe querer, hacer lo necesario para que el Rey de los cielos more en su alma,  requiere el santo bautismo, la fe verdadera, el cumplir los mandamientos. 

La vida del hombre se resume en el amor: "Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todo tu entendimiento. Este es el mayor, y el primer mandamiento. Y el segundo semejante a este: Amaras a tu prójimo, como a ti mismo". Evangelio de San Mateo XXII, 36.

La vida del hombre esta en Cristo Jesús, en el fiel cumplimiento de los santos mandamientos, en el lugar donde usted viva, en las circunstancias particulares, las desventajas y los hechos adversos que pueda haber tenido en su vida. 

"Que se pierda todo, antes que perder a Dios, y que sea disgustado todo el mundo, antes que lo sea Dios." San Alfonso María de Ligorio.



2º ¿Qué es el amor?

El amor verdadero es la inmolación personal en bien del amado. El amor del hombre a Dios Nuestro Señor consiste en renunciar o inmolarse a sus deseos por cumplir los mandamientos de Dios, aún a costa de la vida misma, pero el amor transforma la renuncia o el costo en detrimento personal, en gozo en bien del amado.

¿Qué es realmente el amor? “Es un movimiento o tendencia de nuestra alma hacia el bien. Si el bien hacia el cual tendemos, es sensible, y percibido por la imaginación como agradable, nuestro amor será sensible; si el bien es honesto, y conocido por la razón como digno de estima, nuestro amor será racional; si el bien es sobrenatural, y conocido por la fe, nuestro amor será cristiano.” Compendio de Teología Ascética y Mística, Tanquerey, página 775.

De tal manera que el "amor" que tiene por fin los pecados contra el sexto y noveno mandamiento,  no es amor, es un gran daño a uno mismo y a la persona que se dice amar, por ser en si mismo una grave ofensa a Dios Nuestro Señor,  un gran mal para nuestra alma, en razón de que perdemos la amistad Divina y es suficiente para merecer el infierno los involucrados en el pecado. 

“La razón del amor al prójimo es Dios, pues lo que debemos amar en el prójimo es que exista en Dios. Es, por lo tanto, evidente que son de la misma especie el acto con que amamos a Dios y el acto con que amamos al prójimo. Por eso el hábito de la caridad comprende el amor, no sólo de Dios, sino también del prójimo… Sería asimismo reprensible quien amara al prójimo como fin principal; pero no quien lo ame por Dios, lo cual es propio de la caridad.” Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II C. 25 a. 1



3º Una lucha entre el amor del hombre a Dios, y el amor del hombre a sí mismo.

El motor del hombre es el amor, puede ser hacia Dios Nuestro Señor o a sí mismo en detrimento de su salvación eterna.

"Dos amores construyeron dos ciudades: el amor propio hasta el desprecio a Dios hizo la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de si mismo, la ciudad del cielo. La una se glorifica a sí misma, la otra se glorifica en el Señor. Una busca la gloria que viene de los hombres (Jn 5,44), la otra tiene su gloria en Dios, testigo de su conciencia. Una, hinchada de vana gloria, levanta la cabeza, la otra dice a su Dios: «Tú eres mi gloria, me haces salir vencedor...» (cf Sal 3,4). 

En una, los príncipes son dominados por la pasión de dominar sobre los hombres y sobre las naciones conquistadas, en la otra todos son servidores del prójimo en la caridad, los jefes velando por el bien de sus subordinados y éstos obedeciéndoles. La primera, en la persona de los poderosos, se admira de su propia fuerza, la otra dice a su Dios: «Te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.» (Sal 17,2) 

En la primera, los sabios llevan una vida mundana, no buscando más que las satisfacciones del cuerpo o del espíritu o las dos a la vez: «...habiendo conocido a Dios, no lo han glorificado, ni le han dado gracias, sino que han puesto sus pensamientos en cosas sin valor y se ha oscurecido su insensato corazón...han cambiado la verdad de Dios por la mentira.» (cf Rm 1,21-25) 

En la ciudad de Dios, en cambio, toda la sabiduría del hombre se encuentra en la piedad que da culto al verdadero Dios, un culto legítimo y que espera como recompensa, en la comunión de los santos, no solamente de los hombres sino también de los ángeles, «que Dios sea todo en todos.» (1Cor 15,28)". San Agustín de Hipona, "La Ciudad de Dios" XIV,28 .



4º ¿Cómo alcanzar el amor verdadero?

El hombre es débil, miserable y sujeto a mil engaños por los tres grandes enemigos de su salvación eterna: mundo, demonio y carne; requiere imprescindiblemente de Dios Nuestro Señor para amar, para vivir en gracia y salvar su alma en este mundo corrupto y corruptor.

Queridos hermanos, rezar el santo Rosario todos los días despacio, con atención y de preferencia de rodillas o al menos una parte ante una imagen de la Santísima Virgen María, con una cera encendida.

Esta sencilla devoción es la llave del paraíso, es el medio por donde las almas del mundo pueden llegar a un alto grado de espiritualidad poniendo toda su voluntad, siendo bendecida por el manto maternal de la gloriosa siempre Virgen María.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario. 




Dios te bendiga.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.








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