Con el Santo Rosario se abandona el pecado.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Lo que más requiere un alma aficionada [encadenada] al pecado mortal es paciencia, docilidad, confianza en Dios Nuestro Señor y en la Santísima Virgen María, Madre de los pecadores arrepentidos que imploramos su protección: "María, pues, es Madre de los pecadores que desean convertirse, y como tal, no sólo se compadece de ellos, sino que parece que siente como propio el mal de sus hijos." San Alfonso María de Ligorio, Las glorias de María, capítulo 1.

El pecado mortal roba las energías del hombre, la fe, la esperanza, las ganas de vivir y sobre todo conduce a otros pecados; por lo cual es muy complejo para el hombre abandonar el pecado mortal por sus propias fuerzas: Stipendia enim peccati, mors: "El estipendio y paga del pecado es la muerte." Romanos VI, 23. 

Consideraciones


1º El pecado es un mal general de nuestra sociedad, lo encontramos en todas partes, se le llega a considerar normal; es el origen de separación de matrimonios, divisiones en las familias, envidias, celos, robos, herejías, en fin: es la causa de la tristeza y de la desolación en el mundo, porque el pecado es la puerta por donde entra Satanás. "Por tanto así como por un hombre entró el pecado en este mundo, y por el pecado la muerte." Romanos V, 12.


2º Si quieres ser feliz, si quieres tener paz que engendra la presencia de Dios en el alma, debes con la gracia de Dios Nuestro Señor apartarte del pecado, fortalecerte con la oración, apartarte de las ocasiones peligrosas. "¿No sabéis, que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?" Corintios VI, 15.


3º El pobre pecador encadenado por el pecado, debe tener mucha fe en la Santísima Virgen María: Madre, consuelo, abogada, refugio de los pecadores que imploran misericordia, ¿Cuántas almas han alcanzado la salvación eterna por su intercesión? "Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio, " La devoción a María Santísima", página 12. 


4º Es difícil dejar de pecar, pero puede con su buena voluntad y la ayuda de Dios Nuestro Señor rezar todos los días el Santo Rosario, procurando sea despacio, al menos una parte de rodillas ante una imagen de la Madre de Dios con una cera encendida, pidiendo con todo su corazón el remedio para su enfermedad espiritual, la bendita intercesión de la Reina de cielos y tierra. "La Santísima Virgen reveló al Beato Alano que, tan pronto como Santo Domingo predicó el Rosario, los pecadores empedernidos se convirtieron y lloraron amargamente sus crímenes, los mismos niños hicieron penitencias increíbles." San Luis María G. de Montfort. El Secreto del Santo Rosario, rosa XXVII. 


5º Con paciencia, humildad, fe y perseverancia en el Santo Rosario, el pobre pecador encadenado, saldrá lentamente de la esclavitud de Satanás, porque la Santísima Virgen María es muy poderosa, misericordiosa, y nos ha dado el Santo Rosario para salvarnos. 

"Con María todo es fácil, en ella pongo mi confianza, aunque el mundo y el infierno truenen, y lo digo con San Bernardo: 'Filioli, haec mea maxima fiducia est, haec tota ratio spei meae'. Haceos explicar estas palabras. Yo no me hubiera atrevido a decirlo por mi cuenta: Por María busco y hallaré a Jesús; por María quebrantaré la cabeza de la serpiente y venceré a todos mis enemigos y a mí mismo, para la mayor gloria de Dios." San Luis María G. de Montfort, Obras completas, página 30. 

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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