Consejos de San Ignacio para vivir.



1.- “El hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios Nuestro Señor y, mediante esto, salvar su alma.”

2.- De Dios he de esperar todo mi bien, no de los hombres, que poco me pueden ayudar o dañar.

3.- Luego no soy criado para alabarme, honrarme, servirme y regalarme, sino para alabar, hacer reverencia y servir a Dios.

4.- Luego mi fin no son precisamente las riquezas, los honores, las delicias; representar un papel brillante en el mundo, lucir, gozar, sino principalmente y ante todo SERVIR A DIOS; y servirle, no a mi antojo y capricho, sino como Él quiere que le sirva.

5.- Sano o enfermo, rico o pobre, sabio o ignorante, honrado o despreciado, con éste o con aquél genio, con muchos o pocos dotes, aptitudes y talentos, puedo alabar, hacer reverencia y servir a Dios.

6.- Las cosas de éste mundo fueron dadas al hombre para que le ayuden a conseguir su fin “que de ellas tanto debemos usar cuanto sirven al fin, y tanto dejar o quitar cuanto nos impiden”.  

7.- “Realmente, las cosas de acá no son más que medios o instrumentos de que nos debemos valer para llegar al término.”

8.- Cuántas –cosas- hay en el mundo pueden servir como de instrumentos al fin, pero no todas arman a todos ni son útiles en todos los tiempos.

9.- “Abrazar la cosa, bien que repugnante, si me ayuda para salvarme, y dejarla, bien que dulce y gustosa, si ha de impedir el bien del alma”

10.- “Por lo cual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas criadas en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío y no le está prohibido; en tal manera, que no queramos de nuestra parte más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta”

11.- Debes repetir con frecuencia:  Quiero servir a Dios, quiero salvar mi alma.

12.- “En todo lo demás, solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin a que somos criados.”

13.- Las cosas se deben medir por cuanto le ayuden o estorben a la consecución de su último fin, se sigue que, considerándolas en sí mismas por su respeto y amor no debe inclinarse más a unas que a otras, cualesquiera que sean.

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