¿Cuál es tu debilidad principal? Esa es la puerta de Satanás.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Cada alma tiene una debilidad principal, un pecado al cual está expuesta y que a lo largo de su vida siempre aparece ese problema. Esa es la puerta de su alma por la cual el demonio ataca y continuará haciendo daño. 

Hermano pecador, debes examinarte con la ayuda de Dios para encontrar, conocer y delimitar la parte más débil de tu alma, tu pasión dominante, el pecado que más daño te ha causado a lo largo de tu vida. 

No se trata de buscar culpables, de deslindar responsabilidades. El objetivo es conocer la verdad, la realidad para poder conocernos, entendernos y poner un remedio saludable. 


Consideraciones 


1º Todo caída tiene un conjunto de circunstancias [amistades, lugares, ambiente] que predisponen la derrota de un alma. Exactamente eso hay que conocer, estudiar con la gracia de Dios nuestra alma, para determinar exactamente cuál es nuestro problema principal, poder prevenirlo y estudiar los remedios saludables.


2º Cuantas veces te expongas o te encuentres en los peligros de tu debilidad, otras tantas caerás en pecado mortal. Lo cual va creando un alma derrotada, pusilánime, sin fuerzas, sin fe, al grado de decirse así misma: "Así nací, no puedo dejar de pecar..." ¡Error! En principio debe evitar o huir de las ocasiones que lo expongan a su caída.


3º El gran problema de las caídas son los sentimientos [que siento y como me siento], los respetos humanos [que van a decir los demás]. Hay una disyuntiva: o aprende a vivir en este mundo sin pecar [luchar contra el pecado] o se condena. Usted decida. 


4º ¿Que hacer, por dónde comenzar? Rezar el Santo Rosario a la Bienaventurada siempre Virgen María todos los días, la Madre de Dios nos fortalecerá y dará las gracias necesarias para abandonar el pecado y alcanzar la salvación eterna.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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