Cuando cometa algún pecado, no se desanime.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Cuando cometa algún pecado, error o escándalo, no cometa el error de espantarse, desesperarse y pensar que todo está perdido. 

Ahora ya se conoce y ha visto que no es bueno ni santo, así que ha trabajar, a confesarse con mucha verdad, a no tenerse por santo ni por bueno, y mucha humildad para trabajar en la oración, en el santo Rosario, en el apostolado. 

En las caídas se conoce el verdadero humilde, pues se levanta; el soberbio se justifica, se desanima y normalmente se queda en tal sitio, juzgando y culpando al mundo entero de sus desgracias.


"Cuando tu corazón caiga, levántalo suavemente, humillándote mucho en la presencia de Dios con el conocimiento de tu miseria, sin asombrarte de tu caída, pues no es de admirar que la enfermedad sea enferma, la flaqueza sea flaca y la miseria miserable. Pero detesta con todo tu corazón la ofensa que has hecho a Dios, y lleno de valor y de confianza en su misericordia, vuelve a emprender el camino de la virtud que habías abandonado”.  


San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota. 

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