Cuidado con la falsa devoción.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Aunque uno es imperfecto y lleno de miserias, debemos procurar con esmero mantener con recta y pura intención la devoción a la Santísima Virgen María. 

'Corruptio optima, pessima est', dice el proverbio: la corrupción de lo mejor es lo peor; no corromper la devoción más  santa, evitar una falsa devoción por corrupción en el elemento humano. 

Perfección, virtud y santidad requiere tiempo, paciencia, desde luego la gracia de Dios; es normal que tengamos imperfecciones y varias reformas en nosotros para tener una verdadera devoción a la Santísima Virgen María.

Falsa devoción conforme a las enseñanzas de San Luis María G. de Montfort.

1º Los devotos críticos.- Personas orgullosas con alguna devoción a la Virgen María, pero, critican casi todas las practicas de devoción de las personas sencillas, los censuran hasta de idolatría, fanatismo. Argumentan para sí ser devotos interiores, sobrios con cierta intención de corregir a los demás.


2º Los devotos escrupulosos.- Temen deshonrar a Nuestro Señor Jesucristo, piensan que la devoción a la Madre de Dios es en detrimento de su Hijo; ven con pena que haya más gente arrodillada en el altar de la Virgen María que delante del Santísimo Sacramento, ¡como si lo uno se opusiera a lo otro! 

2.1. Algunas frases en ellos ordinarias: ¿Para qué sirven tantos rosarios?, ¡En esto hay mucha ignorancia!, Esto es hacer de la religión una mojiganga, a Jesucristo es a quién hay que recurrir; El es el Mediador único. Es una fina red que, con pretexto de un bien mayor, les tiende el demonio: porque jamás se honra tanto a Jesucristo como cuando se honra a María. 

2.2. La santa Iglesia, con el Espíritu Santo, bendice primero a la Santísima Virgen y luego a Jesucristo: 'Bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.' Y esto no porque la Santísima Virgen sea más que Jesucristo o igual a El, lo cual sería una herejía intolerable, sino porque, para bendecir más perfectamente a Jesucristo, es necesario bendecir antes a María.


3º Los devotos exteriores.- Hacen consistir toda le devoción a María en algunas prácticas exteriores; que no gustan más que del exterior de la devoción. 

3.1. Rezarán muchos Rosarios, pero precipitadamente; escucharán muchas misas, pero sin atención; acudirán a las procesiones, sin devoción; ingresarán a todas las cofradía, sin enmendar su vida. 

3.2. Aman lo sensible, si les falta el sentimentalismo en sus prácticas, creen que ya no hacen nada, se desalientan, todo lo abandonan o todo lo hacen rutinariamente.


4º Los devotos presuntuosos. Pecadores entregados a sus pasiones, o amadores del mundo, que bajo el hermoso nombre de cristianos y devotos de la Santísima Virgen, ocultan el orgullo, o la avaricia, o la impureza, o la embriaguez, o la cólera, o el perjurio, o la maledicencia, o la injusticia, etc.; que duermen tranquilos en sus malos hábitos, sin hacerse mucha violencia para corregirse, con el pretexto de que son devotos de María; que esperan que Dios les perdonará; que no  morirán sin confesión y que no se condenarán.


5º Los devotos inconstantes.- Devotos con intervalos y por arranques: tan pronto están fervorosos como tibios; en un instante parecen estar dispuestos a hacerlo todo por su servicio, y un momento después ya no son los mismos. 

5.1. Más vale no cargarse con tantas oraciones y prácticas de devoción, y cumplirlas pocas con amor y fidelidad, a pesar del mundo, del demonio y de la carne. 


6º Los devotos hipócritas.- Cubren sus pecados y sus malos hábitos bajo el manto de esta Virgen fiel, a fin de pasar a los ojos de los hombres por lo que no son.


7º Los devotos interesados.- Recurren a la Santísima Virgen María para ganar algún pleito, para librarse de algún peligro, para curar de alguna enfermedad o por cualquier otra necesidad semejante, fuera de lo cual se olvidarían de Ella. 

Queridos católicos, estudiar detenidamente la falsa devoción en el "Tratado de la verdadera devoción" de San Luis María G. de Montfort, corregir permanentemente nuestra devoción, y con la gracia de Dios vernos algún día en el cielo. 

Dios te bendiga.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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