Dónde hay pecado hay problemas.



Ave María purísima, sin pecado original concebida.



El pecado es la raíz de todos los males, el pecado destruye la familia, la sociedad, la economía, la paz y el orden; porque es una ofensa grave a Dios Nuestro Señor, de quien recibimos todo lo que tenemos. 

Dónde hay pecado hay problemas, sea cualquiera su especie teológica, en el pecado inicia el camino de los problemas, de la pérdida de la paz y de la felicidad,   'Stipendia enim peccati, mors.' El estipendio y paga del pecado es la muerte. San Pablo a los Romanos VI, 23. 


Consideraciones


1º ¿Quieres cambiar de vida? Hay que abandonar el pecado, deja de ofender a Dios Nuestro Señor; es un trabajo de toda la vida, que con un corazón contrito y humillado implore a nuestro Divino Redentor su gracia, su misericordia, su perdón y su ayuda para vivir santamente.


2º El alma en gracia de Dios tiene a Dios en su alma, fundamento de la felicidad, estabilidad y crecimiento de un católico en cualquier circunstancia que la Divina Providencia le haya colocado: en la salud o enfermedad, en la riqueza o pobreza, en vida larga o corta. "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él."  Evangelio de san Juan XIV, 23.


3º ¿Cómo abandonar el pecado? Hay muchos caminos enseñados por los padres espirituales, pero uno al alcance de todos es la devoción a la Santísima Virgen María, refugio y consuelo de los pecadores arrepentidos que imploran su misericordia, lo cuál se materializa en el rezo del Santo Rosario, rezarlo cada día, tarde que temprano por la gracia de Dios abandonará el pecado.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.





Ave María purísima, sin pecado original concebida.




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