Debe luchar por su salvación eterna hasta morir.


26 Feb
26Feb


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, el católico de recta intención que desea amar y servir a Dios Nuestro Señor, por lo regular tiene un pecado que le impide ser bueno, al rededor del cual se tiende una red o conjunto de problemas derivados de su pecado principal, alentado por el poder de las tinieblas. 

Católicos muy buenos, con capacidad extraordinaria dejan de hacer un gran bien para la mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor por su pecado dominante, el cual además, los lleva a un estado de somnolencia espiritual, agotamiento de su capacidad, sentimientos de culpa porque han luchado muchas veces sin tener los resultados deseados.


¿Qué podemos hacer?


1º Ubicarse en la realidad que le ha tocado vivir. 

El motivo de su existencia es amar y servir a Dios Nuestro Señor en la presente vida, para verle y gozarle después de la muerte; para lo cuál requiere en concreto estar bautizado, profesar la fe verdadera y vivir en estado de gracia. 

Después de la muerte, la cual es incierta porque no se conoce el día ni la hora, Usted enfrentará un juicio particular de su vida, recibirá una sentencia inapelable de salvación o condenación eterna. 

En consecuencia si Usted quiere conformarse con el estado de pecado habitual en su vida, porque no puede dejar de pecar o por las razones que sean, Usted va directamente al infierno; de tal suerte que hay dos caminos: luchar hasta morir por vivir en gracia de Dios o condenarse eternamente. 


2º El sentido de la vida del hombre sobre la tierra. 

El hombre esta sometido a una prueba en esta vida, de la cual depende su eternidad, por lo cuál desde que nace hasta que muere combate contra sus tres grandes enemigos: mundo, demonio y carne. 

El sentido de la vida está intrínsecamente unido al origen y al fin del hombre, que es Dios Nuestro Señor, tiene además una lucha en el interior de cada ser humano entre su alma y su propio cuerpo que tienen intereses contrarios: "Porque la carne codicia contra el espíritu: y el espíritu contra la carne: porque estas cosas son contrarias entre sí: para que no hagáis todas las cosas que quisiereis..." Epístola de San Pablo a los Gálatas VI, 17-23. 

El católico debe combatir día a día por la salvación eterna de su alma, concretamente por vivir en gracia de Dios: 'Militia est vita hominis super terram' Job VII, 1: La vida del hombre sobre la tierra es milicia. 


3º Estrategia de combate espiritual. 

Usted podrá observar sus errores, debilidades y circunstancias particulares, pero detrás de todo pecado se encuentra Satanás, donde hay pecado es fruto del trabajo del común enemigo: "El pecado ha entrado en el mundo traído por el hombre, habiendo sido seducido éste por el diablo envidioso [Romanos 5, 12; Sab. 2, 24]; en definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado. Del pecados se derivan la muerte y las funestas secuelas de la muerte, por consiguiente, hasta la seducción diabólica. TODO PECADO ESTÁ, EN RELACIÓN CON EL DIABLO. EN TODO PECADO, EL HOMBRE SE DEJA INFLUENCIAR POR EL SEDUCTOR ORIGINAL." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274. 

Nunca perder de vista que Satanás es un el enemigo capital de nuestra salvación eterna, que combatimos contra los poderes de las tinieblas, por lo cual se requiere el auxilio de Dios Nuestro Señor para alcanzar la salvación eterna. 

"Porque nosotros no tenemos que luchar contra la carne, y la sangre: sino contra los principados, y potestades, contra los gobernadores de estas tinieblas del mundo, contra los espíritus de maldad en los aires." San Pablo a los Efesios VI, 12. 


4º Rezar el santo Rosario de la Santísima Virgen María. 

"La verdadera devoción a la Santísima Virgen María es una señal de salvación eterna", afirma San Bernardo, los verdaderos devotos de María Santísima vencerán a sus enemigos, por lo cual se debe todos los días rezar el santo Rosario con atención, despacio, de rodillas y con una o dos ceras encendidas en un pequeño altar a la bendita Madre de Dios, de lo cual totalmente vencerá a sus enemigos, abandonará algún día el pecado y alcanzara la salvación eterna.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario. 


Dios le bendiga.






Ave María Purísima, sin pecado original concebida.






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