Detrás de todo pecado se encuentra Satanás.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Cada pecado tiene su historia, su circunstancias  y sus descuidos particulares, pero no debemos perdernos en los accidentes, detrás de todo pecado se encuentra Satanás.

El impulsor, el cerebro de todo pecado es el enemigo de nuestra salvación eterna, más allá de los nombres, personas, ocasiones y circunstancias, siempre se encuentra Satanás.

"El pecado ha entrado en el mundo traído por el hombre, habiendo sido seducido éste por el diablo envidioso [Romanos 5, 12; Sab. 2, 24]; en definitiva es, pues, el diablo, el origen del pecado. Del pecados se derivan la muerte y las funestas secuelas de la muerte, por consiguiente, hasta la seducción diabólica. TODO PECADO ESTÁ, EN RELACIÓN CON EL DIABLO. EN TODO PECADO, EL HOMBRE SE DEJA INFLUENCIAR POR EL SEDUCTOR ORIGINAL." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274. 


Consideraciones 


1º  Una lucha con el poder de las tinieblas.- La presente vida es una constante lucha por la salvación eterna de nuestra alma, en la cual combatimos tres grandes enemigos: el mundo, demonio y carne. 

El hombre necesita de la gracia de Dios y de su voluntad para resistir esta lucha y ser coronado con la gloria eterna.


2º  No se pierda en los nombres y circunstancias.- Satanás es su principal enemigo, ningun otro deseo tiene que perder su alma, entonces no se desgaste con las personas o en buscar una explicación a su miseria humana y a su vida de pecado. 

"Los hombres han crucificado a Jesucristo, pero es otro el promotor de este terrible hecho. Tras las personas activas al exterior se oculta el funesto personaje que las dirige. Satanás , que desde el principio fué un asesino y un mentiroso [San Juan 8, 48], entró en Judas Iscariote y le sedujo a traicionar a Jesús [Lucas 22, 3; Juan 13, 27; 6, 70]." Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 282.

Sencillamente es atacado por el demonio, requiere su voluntad con la gracia de Dios para salvar su alma.


3º Con el Santo Rosario se vence a Satanás. Aparentemente el demonio se muestra desafiante, invencible,  pero es muy débil y es un condenado que quiso ser como Dios, por lo cual nada tenemos que dialogar o acordar con el enemigo de nuestra salvación eterna.

"Tiemblan los malignos sólo de oír su nombre sacrosanto; y como caen los hombres a tierra cuando un rayo da cerca de ellos, así los demonios quedan aterrados al oír el nombre de María". San Alfonso María de Ligorio, 'Las glorias de María', capítulo IV.

Debe rezar cada día el Santo Rosario, poco a poco los demonios se alejarán, las gracias descenderán y su vida se bendecirá en orden a su salvación eterna.

Dios le bendiga



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




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