Dios quiere almas que le amen real y verdaderamente.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, Dios Nuestro Señor quiere almas que le amen real y verdaderamente, almas con sed de Dios, con un corazón contrito y humillado. 

Cuánto le duele a Nuestro Señor ver a sus hijos perdidos en discusiones interminables, en odios, divisiones, envidias originados en la falta de amor de Dios. 

Problemas, malos entendidos, difamaciones siempre han existido y siempre existirán en la vida del hombre; no perdamos el tiempo en cuestiones secundarias. 

Comentarios

1º Amar y servir a Dios Nuestro Señor como Él quiere: 'Amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu entendimiento y a tu prójimo como a ti mismo.' 

El mundo existe para darle gloria a Dios, la razón del ser humano sobre la tierra es para amar y servir a Dios Nuestros Señor, para verle y gozarle eternamente después de la muerte.

"Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." San Juan XIV, 23. 


2º Es cierto que somos pecadores, miserables e inconstantes; pero Dios Nuestro Señor ha dado su vida para que nosotros tengamos vida eterna, mediante el cumplimiento de los mandamientos. 

Si hemos pecado, pedir perdón de todo corazón en el santo sacramento de la confesión; cuidar con esmero la gracia y amistad de Dios. 

Dejar que el mundo discuta, alegue y se pierda en tantísimos problemas derivados de la ausencia de Dios y del incumplimiento de sus sagrados mandamientos.


3º Para ser buenos, santos y amados de Dios, debemos todos los días rezar el santo Rosario. 

La Santísima Virgen María, Madre de Dios y de nosotros nos ha de dar lo necesario para nuestra salvación eterna si tenemos la verdadera devoción a la Reina del cielo. 

Procura todos los días rezar el Santo Rosario, tendrás un tesoro en el cielo. 

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertireis, con tal que  recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Rosario. 


Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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