El amor a Dios vence las dificultades.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Para seguir a Nuestro Señor Jesucristo se requiere únicamente amar a Dios, todo lo demás se dará por añadidura, las dificultades serán allanadas por el verdadero amor del hombre a Dios Nuestro Señor.

"Si alguno me ama, guardará mis mandamientos, y mi Padre le amará y vendremos a él." San Juan XIV, 23.

No se requiere extensivos conocimientos de teología, ni dominio de las Sagradas Escrituras o de las ciencias eclesiásticas; podría ser un estudioso del tema, pero no es sinónimo de amor de Dios.

Comentarios

1º Muchos ostentan un catolicismo de palabra o conocimientos, no pocos afirman amar a Dios según sus concepciones personales, una gran cantidad de creyentes critican a sus hermanos en la fe conformándose con decir: no robo, no mato, ni hago daño como aquél.

No es competencia entre nosotros, ni en demostrarnos quien sí ama a Dios, quien es malo; mucho lleva de amor propio, escaso de virtud verdadera.


3º El verdadero amor a Dios Nuestro Señor está en cumplir los mandamientos, los encargos que Nuestro Señor nos ha encomendado; viviendo en un mundo de santos o de pecadores, entre ángeles o demonios.


4º El que realmente guarda los mandamientos en espíritu y en verdad, es quien ama a Dios, lo cual no determina el lugar, ni las circunstancias o amistades, ni las condiciones particulares de cada uno.


Menos política y más cumplimiento de la ley de Dios; menos discusiones, acusaciones, difamaciones, señalamientos, que en eso no está el amor a Dios. 

Quien ama a Dios no ocupa demostrarselo a nadie, no ocupa reconocimiento ni cumplimientos, simple y sencillamente se abandona  a la voluntad de Dios.

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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