El buen católico debe definir que quiere con su vida.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Todo buen católico que desea ser bueno, alcanzar la salvación eterna de su alma encontrará necesariamente una multitud de problemas en la vida diaria, con sus diferentes matices, acorde a su realidad, llegando a tal punto donde no está ni en el mundo [manera de pensar, vivir, obrar], ni está en el ideal espiritual del buen católico; sencillamente porque el hombre es un compuesto de alma y cuerpo, ambos tienen deseos distintos: 

"Porque la carne codicia contra el espíritu: y el espíritu contra la carne: porque estas cosas son contrarias entre sí: para que no hagáis todas las cosas que queréis." San Pablo a los Gálatas V, 17. 

Consideraciones

1º Lo primero que debe definirse es, ¿Qué quiere Usted? Quiere amar y servir a Dios Nuestro Señor, o quiere pasarla bien o estar bien con todos y ser la tolerancia [prudencia de la carne] de Dios, del mundo y de la carne; lo cual en definitiva es imposible. 

2º Todo tiene un precio, incluyendo la salvación eterna de su alma, por ello es importante definir: ¿Qué quiere Usted?, porque eso tiene un costo, y debe estar dispuesto a pagarlo. Las mayorías tienen el deseo o ilusión de vivir en el cielo sin cumplir la totalidad de los mandamientos, lo cual es mediocridad, ilusión o por mejor decir ignorancia. 

3º ¿Qué se necesita para ser bueno y santo? Se necesita querer, voluntad firme a trabajar venga lo que venga y cueste lo que cueste en el cumplimiento de los sagrados mandamientos, no estar echando la culpa al mundo entero de sus errores, fracasos y deficiencias. 

4º ¿Por dónde empezar? Dado que la carne es débil y el espíritu esta pronto, empecemos por rezar el Santo Rosario todos los días a la Santísima Virgen María, implorando su gracia y protección para querer, lo que Dios Nuestro Señor quiere de nosotros. 

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertireis, con tal que recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Rosario.

Ánimo, Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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