El buen católico será combatido.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El buen católico que hace oración, que asiste a la santa Misa, que procura ser bueno y confesarse, regularmente tiene mayores tentaciones, es combatido mayormente por los demonios.

Por lo cual requiere una concepción muy clara de la realidad de la vida espiritual: es un combate permanente contra los grandes enemigos del alma: mundo, demonio y carne; la vida espiritual no es un confort social, una vida sin problemas o a su gusto personal, una vida donde es el amigo de todos, y es querido y reverenciado por todos y tenido por beato, donde nunca hay tentaciones, caídas, etc.

Consideraciones

1º Se requiere determinación, para llevar una vida verdaderamente de Dios o espiritual, no sólo en los días de gran piedad sensible, sino siempre [en las tristezas, tentaciones, caídas, desconsuelos, etc.], de lo contrario son almas de conveniencia que difícilmente llegarán a la santidad:

 "Una voluntad a medias, al igual que una oveja sabrosa, basta para contagiar todo un rebaño. Si entre vosotros hubiera ya alguna de éstas que se hayan introducido en vuestro redil por la falsa puerta del mundo, echadla fuera en nombre de Jesucristo crucificado, considerándola como lobo entre ovejas." San Luis María G. de Montfort, Prácticas de la perfección cristiana, 15.


2º Se requiere confiar en la Santísima Virgen María, una obra tan grande como es la santificación de un alma en medio de los muchos peligros a que está expuesta, la fortaleza personal, la industria humana y la determinación del hombre es insuficiente para la tremenda lucha que representa la santificación de un alma:

"No te complazcas voluntariamente y menos aún te apoyes en tus ideas o propósitos , sino más bien pon tu confianza, tu complacencia y tu apoyo en los méritos e intercesión de María, de quien eres esclavo, cerca de Jesús; en la sangre y el poder de Jesús, cerca del Padre; y en la infinita misericordia de Dios, tu Padre." San Luis María G. de Montfort, Máximas, tercera parte. 


3º No se busque a Usted mismo, no busque como fin su tranquilidad, su felicidad, sus deseos, porque lleva en ello -aunque sean aspiraciones muy santas- la señal del amor propio de lo que 'yo quiero', sea su santificación como Dios Nuestro Señor la quiere, en el camino, en las circunstancias y en las tribulaciones que la Divina Providencia determine para mayor aprovechamiento de su alma, con mayores frutos de la virtud de la humildad, de la paciencia, de la santa perseverancia. "Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo."


Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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