El cambio está en Usted.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, nuestra manera humana de ver las cosas, suele materializar la fe católica, la vida de Dios, la espiritualidad; haciéndola consistir en cuestiones accidentales.

Cuando uno se quiere llenar de Dios, vivir verdaderamente  la fe católica, quiere partir de la parte material como si en eso estuviera la esencia; hablo de querer tener un oratorio o Iglesia que inspire a devoción, una imagen que me impulse a vivir santamente, la reliquia del santo de mi devoción, una habitación y una casa con ciertas condiciones, libros, etc. etc. 

Mentalmente quiere esperar a tener todas esas condiciones para vivir un catolicismo auténtico, incluso desea cierta solvencia económica para entregarse con mayor libertad a la obra de Dios, algunas veces una parroquia, iglesia o casa de oración que mueve a paz, espiritualidad, sosiego del alma; claro, en esta lista de piadosos deseos, un sacerdote que me comprenda, que me tenga paciencia, que me anime, etc. etc. 

El alma enredada en estas ilusiones de la carne y del demonio hace consistir la espiritualidad, esperando piadosamente a tener algo que se le asemeje para moverse a devoción, en tanto cuanto, tiene bastantes motivos para justificar su falta de correspondencia al santo temor de Dios. 

Incluso, otras almas ilusas o fantasiosas, esperan un 'toque de la gracia de Dios', un retiro espiritual con mucha unción, una confesión donde sienta la presencia de Dios, entre otras cosas de la misma especie. 


Comentarios


1º El cambio de vida está en Usted.

Queridos hermanos, la vida de Dios comienza en el fondo del alma, con o sin condiciones materiales, en el arrepentimiento sincero, de corazón, en clamar desde el fondo del alma con un corazón contrito y humillado la misericordia de Dios Nuestro Señor. 

Sea en un monasterio medieval, en una humilde capilla, abajo de un árbol o en dónde sea; ya en una vida de adulterio, mentiras, engaños, hurtos, en cualquier estado del alma; sea pobre o rico, sano o enfermo, joven o anciano. 

Lo importante son las disposiciones del alma, la firme resolución de apartarse del pecado con la gracia de Dios y la aplicación a una vida santa.


2º Aparte los sentimientos.

No busque sentir, sino hacer las cosas, determinarse y perseverar en una santa resolución, ahí estriva el origen de una vida santa. 

No culpe a nadie, no se justifique, no evada responsabilidades, el único responsable de su santidad o no santidad es Usted. 

Así que a trabajar, a poner lo pies en la tierra; en la condiciones, circunstancias y accidentes que le halla puesto la Divina Providencia, con el cuerpo que tenga, los pecados o miserias humanas; ahí levántese, ahí luche, ahí echele ganas: ¡El cambio está en Usted!


3º El Santo Rosario.

Tomar por medio de santificación para todos los estados del alma, la devoción del santísimo Rosario, tener la verdadera [no la falsa] devoción a la Santísima Virgen María.

Deje de buscar culpables, hoy es su momento, tome el santo Rosario y comience ahorita, mañana es tarde para su conversión.

Dios le bendiga. 



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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