El camino de la virtud.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

El camino de la virtud y santidad, es vivir en unión con Nuestro Señor Jesucristo por la gracia, requiere: constancia atlética, vigilancia constante, oración perseverante, humildad verdadera con inteligencia práctica. 

El mundo, el demonio y la carne provocan confusión en la mente del buen católico.

Comentarios

1º El fundamento de la santidad es la fe verdadera: "El comienzo de una vida santa, merecedora de la vida eterna, es la verdadera fe."  San Agustín, Sermón XLIII. 

Fe en sentido estricto es una virtud sobrenatural, mediante la cual aceptamos todas las verdades que Dios nos ha revelado, apoyados en la autoridad del mismo Dios. 

En la herejía, apostasía y en el cisma no hay santidad, debido al impedimento que han establecido por el pecado mencionado.


2º Los sentimientos, los estados anímicos, las sensaciones o experiencia religiosas no constituyen ni la sombra de la santidad de vida. 

La santidad de vida es fruto del amor del hombre a Dios Nuestro Señor: "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama, no guarda mis palabras." San Juan XIV, 23. 

Santidad de vida existe en el cumplimiento [por amor a Dios] de la ley de divina; resalto: por amor a Dios, porque hay quien lo puede hacer por ser visto de los hombres, por sentirse bien o por soberbia, lo cual es pervertir una obra santa: 

"Y así cuando haces limosna, no hagáis tocar la trompeta delante de ti, como los hipócritas hacen en las Sinagogas, y en las calles, para ser honrados de los hombres." San Mateo VI, 2.


3º Queridos hermanos, con paciencia perseverante dedicarnos al fiel cumplimiento de los divinos mandamientos, corrigiendo cada día nuestras miserias, evitando compararnos con los demás, criticar las faltas ajenas o exigir lo que la Divina Providencia no nos concede. 


4º Con el santo Rosario cada día; rezado con piedad, atención y devoción alcanzaremos la salvación eterna: "Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertireis, con tal que  recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte." San Luis María G. de Montfort, El Secreto del Rosario. 

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Etiquetado:  alimento para el alma

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.