El católico bueno tambien cae en pecado.


24 Mar
24Mar

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, con frecuencia hay una pregunta que el buen católico se plantea en sus pecados, caídas y recaídas, cuando trata de vivir cristianamente. 

El buen católico cuando trata de rezar el santo Rosario, sus oraciones, santa Misa, de llevar una vida grata a Dios Nuestro Señor; se encuentra en su vida con el pecado, en el momento de la tentación se le olvidan los santos propósitos, los deseos de santidad y cae estrepitosamente en un segundo. 

El buen católico se espanta, en su interior se pregunta: ¿Por qué he caído en pecado?, ¿Dios ya no me quiere, Dios se ha enojado conmigo?, ¿La religión está fallando, la verdad está en otra parte? y demás preguntas de la misma especie. 

Comentarios

1º El católico no es impecable ni perfecto. 

Simple y sencillamente usted es un ser humano, sujeto a las miserias propias de la naturaleza humana; sí, el ser hijo adoptivo por la gracia de Dios y tener la fe verdadera y los medios de santificación, no lo hacen a usted impecable, ni santo, ni perfecto, ni consumado en gracia; evidente en la vida de San Pablo Apóstol, quien subió al tercer cielo seguía teniendo graves y peligrosas tentaciones, en razón de que estaba sujeto a la naturaleza humana. 


2º No se espante de los pecados.

La naturaleza humana es muy débil, Usted tenga buena intención, ponga inteligencia y diligencia en el obrar, pero no se espante ni se ofusque o piense que Dios no lo quiere. Simple y sencillamente levántese inmediatamente y siga su camino: "Porque siete veces caerá el justo, y se levantará: mas los impíos se precipitarán en el mal." Proverbios XXIV, 16.


3º Vivir para amar a Dios Nuestro Señor. 

Quede claro que somos débiles y miserables, necesitados de la misericordia de Dios Nuestro Señor; además de ser más tentados por Satanás, porque amamos a Dios y queremos servirle prontamente. 

Esas caídas propias del camino del católico sirvan de ejercicio de humildad, para confirmar que no somos santos, ni impecables; sencillamente somos hombres que le echamos ganas y queremos amar y servir a Nuestro Señor Jesucristo. 


No se desanime hermano pecador, rece con mucha fe el Santo Rosario, persevere y busque ante todo la mayor honra y gloria de Dios, no la de Usted. 

Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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