El católico bueno tambien cae en pecado.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, con frecuencia hay una pregunta que el buen católico se plantea en sus pecados, caídas y recaídas, cuando trata de vivir cristianamente. 

El buen católico cuando trata de rezar el santo Rosario, sus oraciones, santa Misa, de llevar una vida grata a Dios Nuestro Señor; se encuentra en su vida con el pecado, en el momento de la tentación se le olvidan los santos propósitos, los deseos de santidad y cae estrepitosamente en un segundo. 

El buen católico se espanta, en su interior se pregunta: ¿Por qué he caído en pecado?, ¿Dios ya no me quiere, Dios se ha enojado conmigo?, ¿La religión está fallando, la verdad está en otra parte? y demás preguntas de la misma especie. 

Comentarios

1º El católico no es impecable ni perfecto. 

Simple y sencillamente usted es un ser humano, sujeto a las miserias propias de la naturaleza humana; sí, el ser hijo adoptivo por la gracia de Dios y tener la fe verdadera y los medios de santificación, no lo hacen a usted impecable, ni santo, ni perfecto, ni consumado en gracia; evidente en la vida de San Pablo Apóstol, quien subió al tercer cielo seguía teniendo graves y peligrosas tentaciones, en razón de que estaba sujeto a la naturaleza humana. 


2º No se espante de los pecados.

La naturaleza humana es muy débil, Usted tenga buena intención, ponga inteligencia y diligencia en el obrar, pero no se espante ni se ofusque o piense que Dios no lo quiere. Simple y sencillamente levántese inmediatamente y siga su camino: "Porque siete veces caerá el justo, y se levantará: mas los impíos se precipitarán en el mal." Proverbios XXIV, 16.


3º Vivir para amar a Dios Nuestro Señor. 

Quede claro que somos débiles y miserables, necesitados de la misericordia de Dios Nuestro Señor; además de ser más tentados por Satanás, porque amamos a Dios y queremos servirle prontamente. 

Esas caídas propias del camino del católico sirvan de ejercicio de humildad, para confirmar que no somos santos, ni impecables; sencillamente somos hombres que le echamos ganas y queremos amar y servir a Nuestro Señor Jesucristo. 


No se desanime hermano pecador, rece con mucha fe el Santo Rosario, persevere y busque ante todo la mayor honra y gloria de Dios, no la de Usted. 

Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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