El católico no es impecable ni perfecto.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El hombre es un compuesto de alma y cuerpo, un alma que tiene principio [hecha por Dios] pero que no tiene fin, vivirá eternamente en el cielo o en el infierno, conforme sus obras y el estado de gracia o desgracia de su muerte. 

El hombre católico que tiene la fe verdadera, los sacramentos, la doctrina, los medios de santificación y salvación, incluso que lucha y se esfuerza por llevar vida de santidad, se asombra o causa impresión ante el pecado en su propia vida, y se hace una pregunta: 

¿Si tengo la fe verdadera, los medios santificación y el deseo de la santidad o al menos de ser bueno, porque cometo pecado constantemente [en ocasiones escándalos] ?   

Simple y sencillamente usted es un ser humano, sujeto a las miserias propias de la naturaleza humana; sí, el ser hijo adoptivo por la gracia de Dios y tener la fe verdadera y los medios de santificación, no lo hacen a usted impecable, ni santo, ni perfecto, ni consumado en gracia; evidente, en la vida de San Pablo Apóstol, quien subió al tercer cielo seguía teniendo graves y peligrosas tentaciones, en razón de que estaba sujeto a la naturaleza humana. 

Entonces usted debe luchar, no buscarse a usted mismo en la religión y en la vida espiritual, es decir: no rezar o ir a la Iglesia por sentirse bien, por no pecar, no, pues en ello hay amor propio, buscarse a uno mismo; usted debe ante todo buscar la mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor, si Dios quiere que usted padezca hambre y miseria, material o espiritual, esa es la voluntad de Dios y así lo va a glorificar, teniendo paciencia en la adversidad; no querer servir a Dios como usted quiera: en la abundancia, en la tranquilidad, en la paz, en la riqueza, y si ha de sufrir o padecer la persecución [martirio], no sentir dolor; eso es capricho, soberbia, ilusión o por mejor decir locura. 

Muchos católicos se enojan y enfadan porque han rezado y comulgado y son los mismos y a veces peores, y dice: 'yo no nací para esto' o ponen en duda la Iglesia Católica y sus sacramentos. Hay ignorancia, soberbia y tentación del demonio. 

Quede claro, el católico es un soldado que viene a pelear con tres grandes enemigos: mundo, demonio y carne, pelea para salvar su alma, con la ayuda de la gracia puede alcanzar la salvación y la santidad, pero debe pelear, y no esperar la recompensa en la tierra o cuando él quiera: no tener tentaciones, no tener problemas, que todos lo quieran, que sea muy bueno y santo, tener mucha salud y dinero, etc. eso es una verdadera ilusión, producto de ignorancia y amor propio. 

Así, que cuando caiga en pecado mortal, no se enoje, ni se ponga triste; ubíquese, analice y a trabajar; cuantas veces caiga en pecado, cuántas veces usted va a ser humilde y va a pedir perdón y a levantarse. 

Grave ilusión creer que de manera ordinaria ocurrirá lo que algunos bienaventurados, que con una comunión o confesión o lectura espiritual abandonaron el pecado; eso es un milagro y una gracia especialísima; lo ordinario es el trabajo, los abrojos, las espinas, las tribulaciones, las dificultades, ejemplo claro lo tenemos en la vida, pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. 

Iniciar hoy con sus miserias y debilidades, empezando por reconocer que ocupa de Dios, que es pecador, pero que le va a poner mucho empeño y cuidado, que va a rezar el santo Rosario todos los días, y va esperar en la misericordia de Dios y de Nuestra Madre Santísima, que con la gracia y su esfuerzo personal va a salir adelante y alcanzar la bienaventuranza eterna. Dios le bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Comentario: Deja comentario

* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.