El católico requiere tomarse las cosas en serio.


17 Apr
17Apr


Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 



El que quiera alcanzar el reino de los cielos, debe estar consciente que le va a costar, que tiene un precio y debe hacer todo lo que esta de su parte unido a la gracia de Dios Nuestro Señor para emplear su vida en amar y servir a Nuestro Divino Redentor. 

Muchas almas ingenuas conciben la salvación eterna como un fruto de la casualidad, de la intención sin obras, exclusivamente de la misericordia de Dios sin hacer nada. "Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti". San Agustín. 


Consideraciones. 


1º El católico requiere tomarse las cosas en serio. 

Uno de los graves problemas de la vida espiritual es la ligereza, la facilidad con que se quebrantan los mandatos divinos, la inmadurez y argumentos de orden sentimental con que justifican la mediocridad espiritual. 

Quien busca el reino de los cielos, requiere tomarse las cosas en serio, aplicar su capacidad intelectual ilustrada por la fe a su salvación eterna, invertir muchas horas de su vida en el conocimiento de las verdades eternas, en la oración y vida del alma, a su tiempo recibirá el fruto de su dedicación. 

La inmensa mayoría está infectada de una tentación diabólica, consistente en que todos se van a salvar con tan sólo la intención porque Dios es bueno, que todos estamos salvados, que bastan los sentimientos, que no es necesario rezar, cada quien tenga su verdad y vivamos en paz. ¡Es una verdadera herejía!, un delirio, por no decir locura. 

Cuando el sacerdote habla con la verdad católica, se molestan e incluso se sienten agredidos por la fuerza de la doctrina, buscando quien alabe sus locuras, quien tranquilice sus conciencias para continuar en el estado de pecado habitual. 

'Non omnis, qui dicit mihi, Dómine, Dómine, intrabit in regnum caelorum: sed qui facit voluntatis Patris mei, qui in caelis est, ipse intrabit in regnum caelorum.' 

"No todo el que me dice, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ese entrará en el reino de los cielos." Evangelio de San Mateo VII, 21.


2º Mente fría para no desanimarse, ni desesperarse ni caer en presunción.

El hecho de ser católico, de tener la fe verdadera no es sinónimo de salvación eterna, o de tener asegurada una vida tranquila sin dificultades. Está en el camino correcto, pero debe trabajar unido a la gracia, no confiarse, velar continuamente por su salvación eterna. 'Vita hominum militia est', "La vida del hombre es milicia sobre la tierra,". Job. VII, 1. 

Es un combate contra nuestra propia carne, contra el mundo y el demonio; por ello es un error táctico considerar que vivir en gracia de Dios es por sólo voluntad personal o por sólo la ayuda de la gracia; es necesario estar consciente que Usted está rodeado de demonios, que en cada pecado en su vida se encuentra presente la influencia del enemigo común, por lo cual debe ocuparse en hacer todo lo que esta de su parte, en implorar el auxilio divino con la oración constante y con el auxilio de los santos sacramentos. 

"Porque nosotros no tenemos que luchar contra la carne, y la sangre: sino contra los principados, y potestades, contra los gobernadores de esas tinieblas del mundo, contra los espíritus de maldad en los aires. Por tanto tomad toda la armadura de Dios; para que podáis resistir en el día malo". Epístola de San Pablo a los Efesios VI, 12. 

No es para espantarse convirtiéndose en un temeroso, viendo demonios en todas partes; El católico verdadero es un soldado que debe combatir sin miedo, sin altanerías pero seguro de la asistencia divina para alcanzar la salvación eterna; por ello las almas melancólicas, las pusilánimes, las apocadas no son aptas para este combate, son por el contrario una epidemia de problemas para quienes todo es difícil.



3º Necesidad de la oración. 

No es suficiente ser bueno, se requiere estar bautizado, tener la fe verdadera y mantenerse en gracia de Dios, por lo cual es necesaria la oración. "Orando en todo tiempo con toda deprecación, y ruego en espíritu: velando para esto mismo con todo fervor, y rogando por todos los santos." Epístola de San Pablo a los Efesios VI, 18.

Detrás de todo pecado se encuentra Satanás [ "Todo pecado está en relación con Satanás" Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274. ] por lo que aconsejo particularmente el rezo despacio, atento del Santo Rosario a la Bienaventurada Siempre Virgen María; procurando rezar de rodillas, con una cera encendida a la Bendita Madre de Dios.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.

 



Dios te bendiga.








Ave María Purísima, sin pecado original concebida.







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