El católico se debe a Dios no a la gente.


13 Dec
13Dec


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

La vida del buen católico requiere ideas muy claras sólidamente establecidas sobre la doctrina inmutable de la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana; una voluntad definida y constancia en su manera de vivir para sobre llevar las contradicciones, aflicciones y dificultades de la vida presente. 

Ser católico verdadero en los días presentes, representa ser un desadaptado en una sociedad anticristiana, un intolerante para los hombres que les ofende la doctrina católica, en síntesis, el católico autentico lucha contra el mundo, el demonio y la carne. 


Consideraciones.


1º El católico debe pensar, vivir y obrar conforme al Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.

Es un error común confundir la caridad, la mansedumbre y la humildad con la actitud de buscar agradar a todos, de complacer a todos, de ser el amigo de todos, de ser apreciado de todos; en ese momento pierde su identidad porque se tiene que adaptar al parecer de los demás, camino erróneo que lleva a perder la fe católica con el piadoso pensamiento de agradar a los demás.

Nemo potest duobus dominis servire. "Ninguno puede servir a dos señores: porque o aborrecerá al uno, y amará al otro: ó al uno sufrirá, y al otro despreciará." Evangelio de San Mateo VI, 24.


2º El católico se debe a Dios Nuestro Señor no a la gente. 

El católico ha sido creado y redimido por Dios, integrado a la Santa Madre Iglesia Católica, hecho hijo adoptivo de Dios por la gracia del Santo Bautismo, su cuerpo en gracia es morada de la Santísima Trinidad. "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él." Evangelio de San Juan XIV, 23. 

El fin del hombre es muy claro, acorde con el primer mandamiento de la santa ley de Dios, en cuyo cumplimiento está la realización de su vida, el sentido de su existir y la plenitud de su felicidad, a saber: "Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu entendimiento"


3º El católico ama a su prójimo en Dios, por Dios y para Dios. 

El hombre es bueno en la medida que está unido a Dios Nuestro Señor, el ser humano separado de Dios puede convertirse en un demonio, por lo cuál no se debe amar al hombre por el hombre, sino amarlo en orden a Dios Nuestro Señor, buscando en todo momento su salvación eterna.

“Sabido es que el cristianismo se resume en el gran Mandamiento: Amarás al Señor tu Dios de todo corazón... y al prójimo como a tí mismo.Amar significa buscar el bien de aquellos a quienes amamos. El hombre debe, entonces, buscar primero el bien de Dios y después el bien del hombre. El bien de Dios es que su nombre sea bendecido y glorificado en los hechos por el cumplimiento de su ley. El bien del hombre es que le sean reconocidos todos los derechos que buscan al logro de su bienestar eterno y temporal.

Si es así, faltaría al mandamiento del Amor aquel padre que no reprimiera a su hijo que viola los derechos de Dios o los derechos de su Madre. No cumpliría con la caridad el padre que no castiga, si es necesario, al hijo que no respeta a su madre o que maltrata a sus hermanos. No cumple con la caridad el gobernante que no cuida los intereses de la patria o que no previene y castiga los atropellos de los malos ciudadanos. 

Caridad no es sentimentalismo que consiente todos los errores y atropellos de los demás. Caridad es procurar eficazmente el bien real (eterno y temporal) de los demás y odiar en todo momento el mal.” Padre Julio Meivielle. 


Dios le bendiga.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.






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