El ciego devoto de Santo Tomás.


"Refierese de un hombre devoto de Santo Tomás Canturiense, que estando enfermo fué a visitar el sepulcro del Santo para alcanzar la salud.


Regresó sano a su patria, pero decía después consigo: 'mas si esta enfermedad me ayudase a salvarme; ¿de qué me sirve la salud de que disfruto?' 

Con este pensamiento volvió al sepulcro, y rogó al Santo que pidiese a Dios lo que fuese más conveniente para su eterna salud, y hecho esto, volvió a recaer en la enfermedad, de lo cual estuvo muy contento, teniendo por cierto que Dios así lo disponía para su bien."


San Alfonso María de Ligorio, libro: Conformidad con la voluntad de Dios, año de 1853, página 60.

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