El cielo se conquista con decisión y acción.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

El hombre ha sido creado para la santidad, para amar y servir a Dios Nuestro Señor en esta vida, para verle y gozarle después de la muerte. 

Queridos hermanos, somos hijos adoptivos de Dios Nuestro Señor por la gracia del santo bautismo, con el santo favor de Dios habitaremos en el cielo, en la gloria eterna que no tiene fin ni mutación, 'Per ómnia saécula saeculórum'. 

¿Un bien tan grande puede esperarse en la pasividad, en la mediocridad, en la mediania? Queridos hermanos el cielo, la santidad se conquista: con valor, coraje, constancia. 

El católico debe luchar con todas las fuerzas de su corazón, con toda su alma, con el sentido de su existencia por amar y servir a Dios Nuestro Señor; no como un asalariado que hace las cosas porque hay que hacerlas, NO. Hacerlas,  como fruto de un corazón que ama a Nuestro Señor, que está dispuesto a morir en el cumplimiento de su deber. 

Esa sangre, esa vitalidad, es la que hace falta en el catolicismo, que ante cada problema tiene tres respuestas de como salir con la de Dios. 

Hablemos claro, el problema del catolicismo, de la falta de santidad, es una mediocridad espantosa; como un letargo a manera de sueño [que idiotiza] que no sólo adormece el alma con un estar conforme con... prácticamente no hacer nada por su santidad, y ese letargo infecta el intelecto formando una manera de pensar tan comoda o torpe, que cree que el cielo, la santidad es para algunos cuantos elegidos, y que la mayoría -incluyéndose él- en el último momento se arrepiente y se salva. 

Anotaciones 

1º El cielo se conquista con decisión y acción.- Dios Nuestro Señor a cada hombre le ha dado inteligencia, voluntad y LIBERTAD. El uso adecuado de estos dones hace un santo o un demonio después de la muerte. 

Amadisimos hermanos, a trabajar, ¡ osadía !, vida sólo hay una; así que como no sabemos el día ni la hora de la muerte, debemos construir aquí y ahora nuestra santificación con todo nuestro esfuerzo, determinación, inteligencia, dedicación y voluntad. 


2º ¿Que debemos hacer? 

Primero.- Determinarnos a salir de la zona de confort para buscar por todos los medio nuestra santificación, de tal suerte que todo problema o dificultad, debe resolverse inmediatamente. 

Segundo.- Rezar todos los días sin prisas, con atención, devoción el Santo Rosario a Nuestra Señora la Virgen Santísima, implorando la gracia de la perseverancia y santidad de vida. 

Tercero.- Instruirnos por medio de la lectura espiritual y doctrinal todos los días, al menos 30 minutos; recuerde: nadie puede amar lo que no conoce. 

Cuarto.- Apartar de su vida todo lo que le aparte de Dios. 


3º ¿Cómo lo debemos hacer? Cómo quie quiere las cosas con todo su corazón, como quien está determinado a vencer o morir en la batalla; como quien no va a ver si se puede, va a conquistar la victoria con el precio de su vida; hacer las cosas con inteligencia, con voluntad, con determinación, perseverancia y muchísima devoción a la Santísima Virgen María. 

"Yo me entrego todo a Jesucristo por manos de María, para llevar mi cruz en pos de Él todos los días de mi vida." San Luis María G. de Montfort.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

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