El desaliento en la vida espiritual.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Queridos hermanos, la vida espiritual donde el buen católico trata de agradar a Dios Nuestro Señor por el rezo del santo Rosario, de las oraciones del día, evitar el pecado, frecuencia de sacramentos; está expuesto a los altibajos propios de la naturaleza humana. 

El ser humano por naturaleza tiene cambios en su estado anímico, emocional, está expuesto en el trato humano a los problemas; lo cual suele provocar una crisis en la vida espiritual: desaliento, desánimo, apatía en el servicio de Dios Nuestro Señor. 


Consideraciones 


1º Cuando uno inicia la entrega sincera y de corazón a Dios Nuestro Señor, cree piadosamente que siempre habrá paz, gozo sensible, deseo sensible de buscar en todo las practicas de piedad, como lo experimentan muchos hermanos en los sagrados ejercicios espirituales. 

Se impresionan cuando pierden el sentimiento o el gozo sensible de la oración y encuentra una pesadez [dificultad, hastío] en las practicas de piedad que antes le llenaban de gozo; unido a ello se presentan ciertos pecados y problemas humanos con quienes consideraban "santos", es ahí donde el alma sufre una decepción, un alejamiento de Dios con cierta amargura para el alma. 

¿Creo que no nací para esto?, ¿Creo que Dios no me quiere o se enojo conmigo?, ¿Me emocione, no debo rezar tanto? etc. etc. etc.

  

El buen católico está sujeto a las miserias propias de la naturaleza humana;  el ser hijo adoptivo por la gracia de Dios y tener la fe verdadera y los medios de santificación, no lo hacen impecable, ni santo, ni perfecto, ni consumado en gracia; evidente, en la vida de San Pablo Apóstol, quien subió al tercer cielo seguía teniendo graves y peligrosas tentaciones, en razón de que estaba sujeto a la naturaleza humana. "Y así el que piensa, que está en pie, mire no caiga." Corintios X, 12.


3º Un error común en el buen católico, no por malicia, sino por ignorancia piadosa  es  buscarse a uno mismo en la religión y en la vida espiritual, es decir: rezar o ir a la Iglesia por sentirse bien, hacer obras de caridad o lo que fuere por sentirse bien. Esto no es malo ni pecado, pero suele Dios Nuestro Señor conceder estas gracias al principio para hacer más fácil la obra de Dios, más adelante deben madurar en la fe, buscando no los consuelos de Dios, sino al Dios de los consuelos. 


4º En medio de las dificultades propias de la vida humana, de las fragilidades y miserias debemos ante todo aprender a vivir en el mundo que nos tocó vivir, con los peligros y circunstancias a las cuales estamos expuestos. 

Tener mucho cuidado con los sentimientos y los estados anímicos, independientemente del 'qué y cómo me siento', debo amar y servir a Dios Nuestro Señor dando el cien por ciento, sobre todo, tomar muy en serio el compromiso de la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, rezar cada día el Santo Rosario, ese es el camino seguro para nuestra santificación, perseverar y la bendita Madre de Dios nos irá guiando en este 'valle de lágrimas'.

"¿Qué no hará contra nosotros este espíritu malo mientras nosotros rezamos el Rosario contra él? Aumenta nuestra apatía y negligencias naturales antes de empezar nuestra oración; aumenta nuestro tedio, nuestras distracciones y nuestro decaimiento mientras rezamos; nos deprime de varios modos y cuando lo hemos concluido con trabajo y distracciones, se mofará de nosotros diciéndonos: 'No has hecho nada meritorio; tu Rosario nada vale; mejor te fuera trabajar y ocuparte en tus negocios; pierdes el tiempo en rezar tantas oraciones vocales sin atención." San Luis María G. de Montfort, 'El secreto del santo Rosario', rosa XLII. 


Mucho ánimo y Dios le bendiga.





Ave María Purísima, sin pecado original concebida.




Etiquetado:  Alimento para el alma.

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