El espíritu que vivifica la obra.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Queridos hermanos, tener cuidado de no confundir la esencia con los accidentes,  hacer de los medios el fin. 

El fundamento de la santificación de un alma es la verdadera fe [la fe católica, estar bautizado], si no hay fe verdadera no podemos hablar de santidad ni de obras gratas a Dios. "El comienzo de una vida santa, merecedora de la vida eterna, es la verdadera fe."  San Agustín, Sermón XLIII. 

Lo que le infunde vida a las obras del hombre es la verdadera fe, el estado de gracia y la recta intención. 

Comentarios

1º Fe verdadera.- Por más ayunos que un hombre pueda hacer, penitencias, limosnas, obras de caridad; si no está unido a Dios por la fe verdadera, son obras únicamente del hombre que no pueden merecer la vida eterna.

“Por apremio de la fe, estamos obligados a creer y sostener que hay una sola y Santa Iglesia, Católica y Apostólica, y fuera de ella no hay salvación ni perdón de los pecados”. Papa Bonifacio XIII, “Unam Sanctam”.

2º Estado de gracia.- Puede tener la fe verdadera, pero vivir en estado de pecado mortal, esto impide su santificación porque el pecado lo aparta de Dios. Si una persona muere en estado de pecado mortal se condena al infierno. Cuidar que las obras santas se hagan en estado de gracia, [confesarse, dolerse de los pecados, detestarlos e implorar la gracia de Dios para vivir en su amistad].

3º Recta intención.- Tener la fe verdadera, el estado de gracia y hacer la obra por amor a Dios [recta intención]; por eso Nuestro Señor enseña a no buscarse a uno mismo en las obras santas: 

"Cuando ayunéis no os pongáis tristes, como los hipócritas, los cuales desfiguran su rostro para hacer ver a los hombres que ayunan." San Mateo VI, 6.

"Cuando haces limosna, no hagáis tocar la trompeta delante de ti, como los hipócritas hacen en las Sinagogas, y en las calles, para ser honrados de los hombres.” San Mateo VI, 2. 


Queridos hermanos necesitamos la fe verdadera, estar unidos a Dios por la gracia, la recta intención para santificar nuestra alma, para merecer el cielo, para ayudar a las almas. 

Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Etiquetado:  alimento para el alma

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