El hombre se somete a Dios o queda sometido al diablo.


11 Jun
11Jun


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


En el mundo presente ha llegado a tal extremo la descristianización, porque el hombre católico se ha conformado con la mediocridad espiritual, es decir: vivir en pecado mortal.

Muchas cosas malas existen, una apostasía casi general, familias enteras viviendo en pecado mortal por muchos años, pueblos entregados al pecado, ciudades que se han entregado a Satanás por el pecado oficializado en sus propias leyes contra la doctrina de Dios.

"En todo pecado, el hombre se deja influenciar por el seductor original. Todo pecador, al pecar, se pone del lado de los enemigos de Dios, siendo el diablo el primero de ellos. El pecador se somete al diablo cuando deja de obedecer a Dios. El hombre no puede salir de la siguiente alternativa: o se somete a Dios o queda sometido al diablo". Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.


Consideraciones. 


1º El fin del hombre.

El hombre ha sido creado para amar y servir a Dios Nuestro Señor mediante el cumplimiento de los mandamientos divinos, en el lugar, época y circunstancia que la Divina Providencia lo tenga.

El hombre sirve a Dios por la gracia o a Satanás por el pecado: "El hombre no puede salir de la siguiente alternativa: o se somete a Dios o queda sometido al diablo". Michael Schmaus, Teología Dogmática, tomo II, página 274.

En el momento que vive habitualmente en pecado mortal una persona, una familia queda esclavizado al imperio de Satanás, pierde el motivo de su existencia, empieza l camino de buscar la felicidad fuera de Dios Nuestro señor: "El estipendio y paga del pecado es la muerte." San Pablo a los Romanos VI, 23.

El buen católico que vive luchando por su santificación, por levantarse del pecado para vivir santamente, combatiendo los tres grandes enemigos del alma: mundo, demonio y carne; es un soldado combatiente: "La vida del hombre sobre la tierra es milicia." Job VII, 1; el verdadero católico que busca el reino de los cielos no es ningún tonto, ni 'agachón', o persona sin cerebro, al contrario: es un hombre que lleva a Dios Nuestro Señor en su alma por la gracia, que piensa en la eternidad, que toma lo mejor del mundo para salvar su alma, que aporta lo mejor para su patria y su entorno con el buen olor de Cristo.


2º Ocúpese de Usted.

Un error común es el deseo de que el mundo cambie, que los hombres sean buenos y santos, pero uno sin mover un sólo dedo. Lo que debe hacer cada uno es vivir en gracia de Dios, salvar su alma en medio del mundo perverso que nos ha tocado por gracia de Dios.

No es tiempo de quejarse, de buscar culpables o de lamentarse el predominio de Satanás por el pecado en la tierra; es tiempo de vivir en gracia de Dios, es tiempo de trabajar en nuestra salvación eterna, de amar y servir a Nuestro Divino redentor.

"Quid enim prodest homini, si mundum universum lucretur, animae vero suae detrimentum patiatur?" ¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?" Evangelio de San Mateo 16, 26.


3º Rezad el Santo Rosario.

¿Cómo vivir en gracia de Dios? ¿Cómo ser bueno?... Muchos caminos llevan a Dios Nuestro Señor, pero en nuestros días es voluntad de Dios que el hombre por medio de la verdadera devoción a la Santísima Virgen María alcance su salvación eterna.

El hombre esta en un combate permanente, entre servir a Dios o entregarse a Satanás, por ello requiere la gracia de Dios, en mi consejo personal, por medio del Santo Rosario alcanzará su salvación eterna.

"Procure cada uno, por medio del Santo Rosario, adquirir méritos para sí y para la Iglesia militante." SS Papa León XIII, Encíclica: 'Augustissima Virginis' [3], 12 de septiembre de 1897.

Ten el santo propósito de rezar cada día despacio, de rodillas el Santo Rosario a la Santísima Virgen María, por medio de esta santa devoción alcanzarás las gracias necesarias para apartarse del pecado, para vivir en gracia de Dios, para ser feliz y alcanzar la salvación eterna.

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.
















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