El mayor enemigo del hombre.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 


El mayor enemigo del hombre es el pecado mortal, esa es raíz de los verdaderos males del hombre: la enemistad con Dios, el infierno eterno, y por consiguiente viene la tristeza, la soledad, los vacíos del alma, los azotes de Dios. 

El mismo Satanás qué creado santo, pero en el pecado de la soberbia encontró el origen de todos sus males eternos; el origen de la muerte, de la enfermedad y de la rebeldía de la naturaleza humana es el pecado original en el paraíso. 

Los males de un alma, de una familia, de una sociedad es el pecado mortal: no amar a Dios Nuestro Señor, el robo, la mentira, la impureza, la usura, el exceso, y demás faltas que originan las luchas de los hermanos, las divisiones. 

La salud misma se ve gravemente afectada por el pecado, incluso los nervios, la ansiedad, son provocados por el pecado, por la ausencia de Dios, por falta de fe.  

Los que necesita el mundo es la paz que sólo puede dar Dios, la paz que es fruto de la gracia y amistad con Dios, la paz que no se altera con la enfermedad, ni con la pobreza, ni con las persecuciones, ni con la presencia del común enemigo; es la paz que genera Dios cuando habita en el alma del buen católico, es la presencia de la Santísima Trinidad de el hombre. 

¿Que hay que hacer?

 

1º Hacer un examen de conciencia.- Cada hombre tiene una debilidad, una inclinación a un pecado en particular, del cual, se desprenden todos los males y errores en su vida, sus tropiezos, hay que ubicarlo, entenderlo y combatirlo, pues ese pecado es el capitán de tus enemigos, el general del cual se vale el demonio para hacer daño. ¿Cómo combatir un enemigo que no se conoce? Y ese enemigo está dentro de tí, duerme y vive en tí. 

2º Sacramentos.- El medio ordinario por Donde Dios Nuestro Señor comunica sus gracias al hombres, son los sacramentos de la Santa Madre Iglesia, debes hacer una buena confesión, con mucha sinceridad, arrepentimiento y deseo de la enmienda; en esa medida recibirás las gracias de Dios. Si te es imposible confesarte por ausencia de sacerdote, arrepiéntete en lo más profundo de tu alma, implora el perdón y ruega a Dios Nuestro Señor te de la gracia de confesarte, en tanto cuanto, vive en paz, recuerda: a lo imposible, nadie está obligado. 

3º El Santo Rosario.- “El que me sirva, rezando diariamente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.” Reveló la Santísima Virgen al Beato Alano. ¿Qué te preocupa, que te inquieta? La gloriosa y bendita Madre de Dios ama a sus hijos, también prometió: “Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.” 

Buen católico, el problema no es el pecado, ni las miserias del alma, el gravísimo problema es que no se reza el santísimo Rosario, que se abandona el gran medio que nos encareció la Madre de Dios, la Santísima Virgen María. 


Ave María Purísima, sin pecado original concebida. 


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