El mundo agota, Dios fortalece.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Dentro de tu cuerpo hay un alma creada por Dios, que tiene principio, pero no tiene fin; esa alma [espíritu] infunde vida a tu cuerpo, está constituida para que en ella more, habite la Santísima Trinidad: "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él." San Juan XIV, 23. 

El mundo con sus prisas, ruido, preocupaciones materiales, agota el alma, la debilita, la enferma juntamente con el cuerpo. 

Comentarios

1º El tiempo es poco, las ocupaciones son muchas; pero, debemos  dar un tiempo para la salud del alma: un poco de oración, meditación, lectura espiritual, diálogo con Nuestro Divino Redentor en soledad y silencio. ¡Dichosa el alma que se entrega a Dios cada día!

"Nos hiciste Señor para Tí, y nuestro corazón está inquieto hasta que no descanse en Tí." San Agustín.

2º Un alma que vive en amistad con Dios por la fe verdadera, la gracia: es fuerte, podrá llevar cualquier dificultad con la gracia de Dios, se levantará de sus caídas por su amistad con Dios. 

Es una manera de vivir, llega a tal familiaridad o naturalidad, que, asistido con la gracia de Dios -desde luego-, el alma se acostumbra a vivir en gracia, a convivir con Dios, a evitar el pecado; es la plenitud de la vida.

3º Conforme se entrega a Dios, a la oración en gracia, va el alma cobrando interés en las cosas del alma de una manera inadvertida, va teniendo una paz [en medio de las dificultades propias de la vida] que no se ve, pero hay conformidad con la voluntad de Dios, pocos deseos de mundo [honra, fama, poder por poder, dinero por dinero], las diversiones del mundo se analizan con más detención porque las encuentra en ayunas de la paz de Dios. 


Hermano pecador, no te desanimen la multitud de tus miserias, no te inquietes tanto por hacer mucho en un momento; poco a poco, con una voluntad constante en el rezo diario del santísimo Rosario a la Bienaventurada siempre Virgen María, la buena intención, la humildad verdadera, un poco de lectura espiritual; con estos sencillos actos santos hechos con fe y devoción todos los días, cambiarán tu vida, experimentarás la paz de Dios, la felicidad de vivir en Cristo. 

Dios te bendiga.


Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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