El mundo agota el alma.


12 May
12May



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



Queridos hermanos, el mundo con sus compromisos, demandas, obligaciones agota el alma, desgasta el espíritu sencillamente porque el mundo no es de Dios, tiene intereses contrarios a nuestra santificación. 

Cuánto sufre el alma cuando se entrega al mundo, cuando pretende agradar a todos, terminando exhausto, sencillamente porque es imposible agradar al mundo, con grave daño para la vida espiritual.

¿Qué son las prisas, las compras, los respetos humanos, las reuniones de etiqueta?... Siempre desgastan el alma, el cuerpo tiene intereses contrarios a los del alma:  

"Porque la carne codicia contra el espíritu: y el espíritu contra la carne: porque estas cosas son contrarias entre sí, para que no hagáis todas las cosas que quisiereis... las obras de la carne están patentes: como son fornicación, impureza, deshonestidades, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, contiendas, celos, iras, riña, discordias, sectas, envidias, homicidios, embriagueces, glotonerías y otras cosas como estas, sobre los cuales os denuncio, como ya lo dije: que los que tales cosas hacen, no alcanzarán el reino de Dios. Mas el fruto del espíritu es: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia, castidad..." San Pablo a los Gálatas V, 17.

Consideraciones


Vivimos en el mundo, pero no somos del mundo, no es nuestra patria, simplemente estamos como peregrinos en esta tierra, a la cual la Salve le llama: “En este valle de lágrimas”.

Nuestra patria es el paraíso, por ello debemos esforzarnos, ocuparnos en nuestra salvación eterna, en agradar a Dios Nuestro Señor en el cumplimiento de sus santos mandamientos y en nuestras obligaciones de estado. 

"Si el mundo os aborrece: sabed que me aborreció a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo que era suyo: mas porque no sois del mundo, antes yo os escogí del mundo, por eso os aborrece el mundo." Evangelio de San Juan XV, 18.

No descuidar el examen de nuestra conciencia todos los días, el rezo atento del santo Rosario, lectura espiritual, meditación, frecuencia de sacramentos; son esos actos los que nos mantienen en amistad con Dios, los que nos recuerdan el fin de nuestra existencia, de lo contrario, el alma se va adormeciendo hasta conformarse al mundo con grave daño para su salud espiritual. "Las cosas se deben medir por cuanto le ayuden o estorben a la consecución de su último fin." 'Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola' 


Procura con entereza, perseverancia, doctrina y ánimo rezar todos los días el santo Rosario, adquirir la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, ser santo por mediación de la bendita Madre de Dios, es la mejor inversión en la vida, el mejor trabajo, asegurar la salvación eterna de nuestra alma con el santo Rosario, independientemente de su estado actual en la vida espiritual, de sus miserias y limitantes propias de la naturaleza humana; con la ayuda de Dios y de María Santísima se verá en el paraíso eternamente. 

"Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio, "La devoción a María Santísima", página 12. 

"Aún cuando os hallaseis en el borde del abismo o tuvieseis ya un pie en el infierno; aunque hubieseis vendido vuestra alma al diablo; aun cuando fueseis un hereje endurecido y obstinado como un demonio, tarde o temprano os convertiréis y os salvaréis, con tal que (lo repito, y notad las palabras y los términos de mi consejo) recéis devotamente todos los días el Santo Rosario hasta la muerte, para conocer la verdad y obtener la contrición y el perdón de vuestros pecados." San Luis María G. de Montfort, El secreto del Rosario.




Ave María Purísima, sin pecado original concebida.











Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.