El pecado destruye tu felicidad.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


El pecado, que es la transgresión de la santa ley de Dios Nuestro Señor destruye la felicidad, es el hecho que separa el alma de la Santísima Trinidad.  'Stipendia enim peccati, mors.' El estipendio y paga del pecado es la muerte. San Pablo a los Romanos VI, 23. 


Consideraciones


1º DONDE HAY PECADO, HAY PROBLEMAS.- El primer efecto del pecado es la separación de Dios Nuestro Señor y el peligro inminente de condenación eterna, según sea la especie teológica será la parte que empiece a destruir en un alma, en una familia, en la sociedad. 

El adulterio es la muerte del matrimonio, la impureza, el robo, la mentira, los excesos destruyen la familia, la sociedad, la paz y el orden: "El estipendio y paga del pecado es la muerte."


2º EL PECADO ES LA PUERTA DE SATANÁS.- El pecado es la cadena que esclaviza a Satanás, es la puerta por donde entra en un alma, en una familia para obrar a través de ella contra la santa ley de Dios Nuestro Señor, siempre con mentiras, simulación, aparente virtud. 

"El diablo, al odiar al hombre odia en él a Dios, al Creador y al Santo. Se esfuerza por separar al hombre de Dios para llevarlo a un estado de apartamiento de Dios. El diablo combate el reino de Dios, el poderío de Dios, incondicionalmente.” Michael Schmaus, Tratado de Teología Dogmática, tomo II, §124. 


3º ¿CÓMO ABANDONAR EL PECADO? Con humildad, reconociendo nuestra impotencia, recurriendo a la Dios Nuestro Señor y a la Santísima Virgen María para implorar su misericordia, su perdón y su bendición:  "Tiemblan los malignos sólo de oír su nombre sacrosanto; y como caen los hombres a tierra cuando un rayo da cerca de ellos, así los demonios quedan aterrados al oír el nombre de María". San Alfonso María de Ligorio, 'Las glorias de María', capítulo IV.

Para abandonar el pecado es necesario tomar la decisión, una voluntad determinada, perseverancia y sobre todo el rezo piadoso [no confundir con sensiblería o cosa de mujeres] todos los días, perseverar en esta santa suplica a la Santísima Virgen María, quien nos ha de bendecir y llevar a la gloria eterna.

"Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio," La devoción a María Santísima", página 12. 


Dios te bendiga.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.



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