El pecado es la raíz de los problemas.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.


Queridos hermanos, el pecado es el principal problema en la vida del buen católico, una realidad de la sociedad anticristiana sólidamente fundada en la Constitución política de cada Nación y en la Educación oficial. 

El pecado mortal es la transgresión de la ley de Dios en materia grave, en nuestros días con temeridad se defiende el pecado bajo el pretexto de: libertad, tolerancia, paz, progreso y cuanta idea sin razón se ocurra a los esbirros de Satanás. 


Consideraciones


1º El pecado mortal es una realidad social, que ha formado almas sin ideales, totalmente mundanos, sin esperanzas de abandonar el pecado, de lo cual se originan en gran parte la depresión,  tristeza, ansiedad, esquizofrenia, excesos contra el sexto y noveno mandamientos, obsesión por tener dinero; miedo o pavor a morir, a la enfermedad y al padecer.


2º  El problema no estriba en impedir la entrada del pecado, sino, en aprender a vivir sacando el pecado de la vida personal y familiar, lo cual es sumamente complejo. Se a convertido en parte de la cultura, de la idiosincrasia y de la manera de vivir, por lo cual es un tema delicado, pero que tiene solución.


3º ¿Qué se necesita para abandonar el pecado? Querer, tener la voluntad firme y determinada, convencimiento que es un problema que supera las fuerzas de la naturaleza humana, y la asistencia indispensable de la gracia de Dios Nuestro Señor. 

Muchas almas creen piadosamente que con una confesión sacramental habrá un cambio radical, lo cuál se ha dado el caso en milagros, pero lo ordinario, es aprender a vivir, a combatir, a levantarse, a ser cuidadoso en la manera de obrar y pensar.


4º El Santo Rosario, rezado con recta intención, con perseverancia transforma las almas con el tiempo, por la gracia que la Santísima Virgen María derrama en sus hijos.

"Si todos los pecadores acudieran a María con voluntad de enmendarse, ¿quién podría perderse? Porque sólo se pierde el que no recurre a María Santísima." San Alfonso María de Ligorio, " La devoción a María Santísima", página 12.



Ave María Purísima, sin pecado original concebida.





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